Autoeficacia: Piensa bien y acertarás

Autoeficacia: Piensa bien y acertarás

Esta semana hemos disfrutado de una conversación de optimistas en la que nuestros conversadores han charlado sobre un tema que preocupa especialmente a los sanitarios: el estrés, y un recurso personal que nos puede ayudar a manejar este mecanismo: la autoeficacia. 

Una vez más Florent y Alberto han contado con la compañía del docente del módulo que, en este caso ha sido Julián Pelacho, experto en Inteligencia Emocional y en Psicología Positiva Aplicada.
Su módulo titulado Recursos personales para manejar el estrés: autoeficacia ha tenido muy buena acogida entre los alumnos del campus FHO. 

Comentando sobre los aprendizajes que se llevaban de este módulo, Florent mencionaba los cuatro recursos que configuran el capital psicológico con el que contamos: 

  • Optimismo (o esperanza) 
  • Resiliencia 
  • Autoconfianza (o autoestima) 
  • Autoeficacia 

Este último recurso es el concepto nuclear de la Psicología del Bienestar y alrededor de él, y de su aplicación en el ámbito sanitario para gestionar el estrés, se desarrolló la conversación. 

 

La autoeficacia, una creencia que nos ayuda 

Julián apuntó que la autoeficacia es una creencia (hablamos de un recurso de tipo cognitivo) que tiene una doble matriz: si somos capaces o no de poner en marcha y organizar nuestras capacidades. Esta creencia está asociada a una segunda creencia que dice si somos capaces de conseguir nuestros objetivos 

Es decir: creer que somos capaces de poner en marcha determinados comportamientos y creer que somos capaces de alcanzar ciertos objetivos. 

Conversación de optimistas Autoeficacia

Ser capaces de identificar los logros 

Julián señalaba la importancia de tener evidencias: logros concretos que conseguimos en el día a día y a veces nos pasan desapercibidos y nos cuesta identificar. 

Florent recordó la situación actual que está viviendo la sanidad en las últimas semanas: las huelgas de sanitarios de atención primaria en diversas comunidades autónomas en las que los profesionales reclaman aumentos de sueldo y denuncian la sobrecarga por falta de tiempo para atender a los pacientes.  

Florent quiso conocer de la mano de Alberto, como sanitario, cómo se vive esa sensación de no tener tiempo suficiente para atender correctamente a los pacientes; cómo afecta psicológicamente a los sanitarios.  

Alberto señaló que eran varias las razones del malestar actual en los centros sanitarios. Además de la falta de tiempo, el entorno cambiante y repleto de incertidumbres, con unas exigencias de adaptación casi diarias, agendas repletas y cambiantes… Hacen necesario encontrar herramientas que ayuden al personal de los centros sanitarios a afrontar situaciones complicadas como las que se viven en las últimas semanas. 

Cómo afrontar situaciones difíciles en la unidad 

Florent preguntó a Julián cómo debía afrontarse esa situación concreta de verse en la necesidad de atender a un número alto de pacientes en un lapso limitado y claramente insuficiente: ¿Cuál sería la receta para aumentar la autoeficacia? ¿Cuál sería la estrategia? ¿Rebajar expectativas? 

Julián señaló que es necesario tener en cuenta la circunstancia. citando la conocida frase del filósofo Ortega y Gasset:  

Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo

Es decir, el contexto social en el que vivimos (que exige cada vez una mayor productividad) y lo que la persona puede hacer dentro de ese contexto.  

Es necesario tener esta perspectiva y entender que no siempre alcanzamos nuestros objetivos, aunque realmente lo deseemos (la cultura del esfuerzo y el “creer es poder”): hay muchas circunstancias que no dependen de nosotros. A partir de ahí, ¿Qué podemos hacer? Debemos ser conscientes de nuestras capacidades, enfrentarnos a los retos con ganas y ofrecer pero también saber pedir ayuda: 

Perspectiva, afrontamiento y apoyo mutuo 

La frustración que provoca en los sanitarios la imposibilidad de llegar a los objetivos poco relistas que se les impone, puede desembocar en un desencanto que les lleve a pensar: ”bueno, yo hago lo que puedo y ya está”. Esta erosión dentro de unas profesiones tan vocacionales como son las sanitarias puede llevar a una resignación: la rebaja de las expectativas mina las posibilidades reales 

Julián aprovechó para recordar las cuatro fuentes de la autoeficacia, basándose en evidencias: 

  • Identificar nuestros logros de ejecución 
  • Buscar entre compañeros y compañeras quién es para nosotros un modelo de referencia (esa persona en la que nos fijamos como ejemplo a seguir) 
  • Trabajar la persuasión verbal  
  • Potenciar los estados físicos y psicológicos positivos centrándonos en los logros 

No se trata de rebajar las expectativas a diario, lo que puede llevar a una renuncia, sino de observar y poner en valor lo que funciona. 

O atrapamos lo positivo o acaba desapareciendo 

Alberto quiso preguntar a Julián sobre la utilidad y validez del optimismo inteligente como recurso personal muy valioso. Julián quiso desmarcarse de ese exceso de positividad que parece imperar en nuestros días y que ve como positivos hasta los hechos más desesperanzadores (citando a Barbara Ehrenreich y su libro “Sonríe o muere”).  

El optimismo inteligente es una cuestión de flexibilidad mental. Una persona optimista interpreta un hecho diferenciando los hechos de los juicios (que nos impiden pensar con claridad). Potenciando la capacidad de observar, de poner atención para tener una idea más clara de lo que está ocurriendo y, a partir de ahí, plantearse qué es lo que podemos hacer. Con optimismo. 

La identificación de los logros funciona en paralelo con la práctica de la gratitud (identificación de los motivos por los que estamos agradecidos): reparar en aspectos de nuestra vida cotidiana que son agradables. 

Cómo mejorar el estado de ánimo del equipo 

Julián planteaba una forma de elevar el estado de ánimo de una manera sensata, recordando un consejo que le dio hace algún tiempo un encargado un poco gris y malcarado, pero que comenzaba todas las mañana repasando con los miembros de su equipo qué había ido bien el día anterior. 

La identificación de los logros en las rutinas diarias se puede incrustar de una manera muy sencilla en a orden del día de las reuniones de trabajo llevando la atención de las personas hacia el hecho de que no todo lo hacen mal, si no que hay cosas bien hechas todos los días y que o las atrapamos o nos pasan desapercibidas. Hay que luchar contra el hecho de que nuestra atención acaba cayendo en todo aquello que es motivo de ansiedad y preocupación. 

Sin olvidar que esto debe surgir en un contexto organizativo favorable en el que la organización diseñe un ambiente de trabajo que potencie el bienestar.  

 

Aprendiendo de las experiencias de otros profesionales.  Desarrollo de un análisis DAFO en el equipo UCI del Hospital Cruz Roja de Córdoba

Aprendiendo de las experiencias de otros profesionales. Desarrollo de un análisis DAFO en el equipo UCI del Hospital Cruz Roja de Córdoba

El 4 de octubre de 2022 vivimos el primer encuentro de la comunidad HO.  Ha sido la ocasión de conocer de primera mano la andadura de dos sanitarias cordobesas que han compartido su experiencia.

La doctora Noelia Muñoz, jefa de servicio y Sheila Pulgarín, supervisora de la Unidad de Cuidados intensivos y reanimación del Hospital Cruz Roja de Córdoba nos contaron cómo decidieron hacer un análisis interno y externo de la situación de su unidad asistencial.

Noelia y Sheila se encontraron hace unos meses frente a un equipo devastado emocionalmente por la situación vivida durante tantos meses de pandemia.

Ante este escenario, se plantearon realizar unos almuerzos de trabajo con su equipo para valorar la situación. Pero quisieron ir más allá y hacer un análisis desde dentro, en el que todos los miembros del equipo pudieran aportar ideas y soluciones que les ayudaran a mejorar.

Como nos comentó Noelia, querían que ese análisis viniera del propio equipo, en lugar de venir impuesto como suele ser el caso por la gerencia del hospital. Querían dar voz a los compañeros: que pudieran señalar los puntos negativos, pero que pensasen también los puntos positivos que concernían al servicio. Esas fortalezas y oportunidades que, aunque cueste identificar, también están ahí.

Para poner en marcha esos almuerzos de trabajo decidieron salir del hospital y reunirse en un salón de un hotel que les ofrecía un ambiente más distendido, alejado del lugar de trabajo. Para hacer frente a este gasto recurrieron a una bolsa asignada a la UCI: en lugar de hacer uso individual de este fondo, optaron por hacer un uso grupal y destinarlo a una actividad que beneficiaría a todo el equipo.

Los primeros minutos del almuerzo fueron un poco tensos porque algunos compañeros no entendían bien cuál era el objetivo de la reunión. Había una sensación de “nos vienen a echar la bronca”, pero pronto se relajaron los ánimos y el hecho de entender que se podían expresar con libertad hizo que se calmara la tensión (ante la perspectiva de “ser escuchados de verdad”). Esto se reflejó en el DAFO que resultó de ese primer almuerzo. Muchos de los puntos que surgieron tenían que ver con sentimientos: muchas de las debilidades y amenazas que detectaron tenían que ver con su propia relación interna. La pandemia había tenido el efecto de hacer aflorar los sentimientos.

Una vez que todos (alrededor de 30 personas) expresaron sus puntos de vista, hubo que hacer una selección. Muchas de las ideas expresadas se repetían (necesidad de formación, mejorar protocolos…) pero lo que más les llamó la atención es que determinados puntos que algunos veían como amenazas, a otras personas les parecían oportunidades.

Otro de los puntos que trataron fue la formación de grupos de trabajo en función de las áreas de interés de las personas. Propusieron a los miembros del equipo que, centrándose en esos puntos en los que habían coincidido que había que incidir: necesidad de formación y de establecer protocolos de actuación, eligieran aquellas áreas sobre las que ellos mismos querían trabajar (las más cercanas a sus centros de interés).
De este modo, ellos mismos tomaban las riendas de los proyectos que les interesaban en lugar recibir por imposición tareas en las que posiblemente no se verían implicados. Convirtiéndose en líderes y expertos en ese protocolo.

Florent apuntaba que según los criterios que se suele seguir para realizar un DAFO, no se deben establecer más de 4 o 5 puntos por cada uno de los cuadrantes del análisis para “afinar el tiro”.

Otro de los temas que surgió en esta reunión es el de la comunicación interna y el ambiente en la unidad. Para huir del bombardeo constante de whatsapps, decidieron recurrir a un método tradicional y habilitaron una pizarra /tablón en la que compartir informaciones.

Además, contaron con la ayuda de una neuropsicóloga que trabaja en su hospital para realizar un análisis del estado emocional tanto del equipo como individualmente, en el caso de aquellos sanitarios que tras la pandemia habían quedado más afectados anímicamente.

En la segunda reunión (seis meses después) la actitud de los miembros del equipo había cambiado. Acudían con mejor predisposición y con ganas de participar. Los sanitarios y sanitarias que habían desarrollado protocolos explicaron a sus colegas los progresos en sus proyectos incluyendo información sobre qué habían hecho bien, qué puntos consideraban que necesitaban soluciones o mejoras y qué harían personalmente para solucionar los problemas o qué mejoras implementarían.

A partir de estas dos reuniones iniciales se establecieron las bases de un trabajo en equipo en el que todos sus miembros tienen la posibilidad de opinar e implicarse en actividades que hacen progresar a todos.

Florent cerro este primer encuentro de la Comunidad Hospital Optimista lanzando un reto a Noelia y a Sheila explicándoles que existe una nueva forma de análisis propuesta por la investigadora norteamericana Jackie Stavros que hace evolucionar el DAFO mediante la indagación apreciativa. Centrándose en alinear las fortalezas hacia las aspiraciones en el sentido de las oportunidades. Es el llamado análisis SOAR (Strengths, Opportunities, Aspirations, Results = Fortalezas, Oportunidades, Aspiraciones y Resultados) que se focaliza en lo que a uno se le da mejor buscando una fuente de energía y confianza para marcar pequeñas y grandes metas y conseguir los resultados deseados.

Noelia y Sheila aceptaron encantadas el reto y prometieron tener al corriente de sus resultados al resto de miembros de la comunidad Hospital Optimista.

Aquí puedes ver un resumen de algunas de las cosas que nos contaron

 

¿Creer es poder?  No todo es cuestión de actitud

¿Creer es poder? No todo es cuestión de actitud

Se atribuye a Henry Ford la frase:

“Tanto si crees que puedes hacerlo, como si crees que no, estás en lo cierto”.

Personalmente, estoy de acuerdo con esta opinión cuando hablamos de autoeficacia.

Porque creer que es posible conseguir nuestras metas si ponemos en acción nuestras capacidades, es un requisito necesario para conseguirlas. Pero no es suficiente.

Los objetivos pueden estar perfectamente definidos, pero, aun así, no siempre los conseguimos. No todo depende de nosotros mismos. Ni todo es cuestión sólo de actitud. También influyen las circunstancias, cualesquiera que éstas sean.

Ya lo decía José Ortega y Gasset,

“Yo soy yo y mi circunstancia”.

Y añadía, “si no la salvo a ella, no me salvo yo”.

Cambio y autoeficacia

Las personas que trabajamos en las actuales organizaciones lo hacemos en un contexto externo y organizativo con unas características nuevas y que conllevan una enorme presión e incertidumbre. Lo que se traduce en problemas de salud, de satisfacción y de desempeño, entre otros.

El entorno externo en el que trabajamos y vivimos se conoce desde hace tiempo como entorno “VUCA”. Este acrónimo está formado por las letras iniciales de cuatro palabras: volatilidad, uncertainty (incertidumbre), complejidad y ambigüedad. Es un entorno nuevo en la historia caracterizado por una aceleración del rimo del cambio. Aceleración deliberada, sin duda. Fruto de una hipercompetitividad que se ha instalado en todos los ámbitos: político, educativo, social y, por supuesto, en el ámbito laboral. Las políticas neoliberales tienen consecuencias negativas para nuestra calidad de vida y nivel de bienestar, entre otras muchas.

Este es un asunto que está siendo objeto de estudio desde diversos campos como la filosofía, economía, sociología o la psicología. Algunas obras recientes, ahondan en las raíces de nuestro modo de vida actual y el impacto que tiene en nuestra salud física y mental. Y en nuestra dignidad y autoestima (“La sociedad del cansancio”, Byun-Chul Han, “La tiranía del mérito”, Michael Sandel).

Porque, ¿cuáles son las consecuencias de la adaptación constante al cambio?, ¿qué costes conlleva estar enfocados permanentemente a la consecución de nuevos objetivos en nombre de la mejora continua.?

Mi padre me decía que “lo mejor es enemigo de lo bueno”, ¿tiene algún tipo de vigencia este refrán en una sociedad tan competitiva e individualista? Parece ser que no… y aun así me pregunto, ¿cuánto cuesta conseguir y mantener lo bueno?

En este contexto, situamos el sentido de autoeficacia. Cómo una interpretación adecuada del mismo, puede contribuir a nuestro bienestar y a no perder la perspectiva de que “los demás importan”. Cómo una interpretación basada en la difusión constante de mensajes amables, impactantes, positivos… pueden conducir a la larga a la frustración y a la insolidaridad. Basta con escuchar, entre tantos otros, el mensaje de personas que se han convertido en referentes “del poder de la actitud”. Personas que cuentan con legiones de seguidores y que entusiasman a sus audiencias con mensajes del tipo “…hay personas que, pese a todas las circunstancias, siguen siendo un espectáculo. Que pese a todos los problemas personales y profesionales siguen sonriendo, siguen trabajando con alegría…”. Personalmente, me resulta agotador. Además de afrontar mis problemas personales y profesionales, he de sentirme obligado (y por mí mismo) a sonreír y trabajar con alegría… Y tampoco deseo ser un espectáculo, me conformo con vivir con un poco de paz. Obviamente, este tipo de mensajes mejoran la productividad de las empresas, pero, ¿a qué precio en términos de salud de las personas.? Resulta así significativo el título del libro de otra de las críticas del pensamiento positivo, Barbara Ehrenreich, “Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo”.

¿Creer es poder?

Basta con buscar en la red la palabra “autoeficacia” para encontrar frases del tipo “Todo lo que sucede en el exterior es una consecuencia de lo que ocurre en mi interior” o “No hay nada más poderoso que lo que nosotros creemos, por lo tanto, nuestra convicción será la medicina que nos devuelva nuestro ansiado bienestar”. Ni rastro de las circunstancias.

Esta forma de pensar propia de la cultura occidental actual, no contempla una distinción esencial cuando hablamos de autoeficacia. Albert Bandura, principal referencia en este campo, dice que la autoeficacia es una creencia que la persona tiene en sus propias capacidades. Se trata de la percepción que la persona tiene sobre cómo organizar y poner en marcha ciertos procesos que le posibiliten lograr determinados resultados.

Hablamos de dos aspectos íntimamente relacionados, pero de diferente alcance:

De una parte, la autoeficacia percibida, es decir, la creencia de somos capaces de ejecutar con éxito un determinado comportamiento requerido para obtener unos resultados específicos. Desarrollar comportamientos necesarios para conseguir un resultado puede depender de nosotros. Yo y mis circunstancias.

De otra parte, las expectativas de resultados, es decir, la creencia de que un determinado comportamiento conducirá a unos determinados resultados. Conseguir los resultados, no depende únicamente de nosotros mismos. Somos seres interdependientes. Mis circunstancias y yo.

Esta es la distinción a la que antes hacía referencia: “comportamientos versus resultados”. En la práctica, no obstante, es difícil separar ambas creencias. Desde un enfoque técnico, lo relevante al hablar de autoeficacia es creer que sí es posible desarrollar ciertos comportamientos cuando queremos alcanzar una meta. Porque de ese modo los pondremos en marcha, persistiremos en el esfuerzo y podremos regular las emociones que deriven de las inevitables dificultades que surjan en el camino. Los resultados llegarán así…o no.

Es cierto que a veces decaemos en el intento con facilidad, exageramos las dificultades y experimentamos mayores niveles de estrés si creo que no puedo. Y, al revés, es posible transformar a veces las dificultades en oportunidades y afrontar con mayor motivación nuestro trabajo cotidiano si creo que sí puedo. Aun así, creer no siempre es poder. No podemos olvidar el contexto socioeconómico en el que ponemos a prueba nuestra autoeficacia. Además, no es igual para todas las personas.

Una última cuestión. La autoeficacia percibida es un juicio personal y por lo tanto tiene un componente de subjetividad. Por tanto, si mi juicio sobre mi capacidad es infundado -tanto si me creo capaz como si no- me faltará la claridad necesaria para la toma de decisiones. Porque si realmente no puedo (carezco de las capacidades o el objetivo es inalcanzable) y me dejo llevar por el “poder de la actitud”, fracasaré y puede que me sienta culpable, adicionalmente. Si, en cambio, sí puedo, pero no conozco o infravaloro mis capacidades, perderé algunas oportunidades sólo por el hecho de ni siquiera intentarlo.

Algunas sugerencias prácticas

Por esta razón es imprescindible disponer de evidencias acerca de nuestras capacidades y no dejarnos llevar por los cantos de sirena del “poder de la actitud” indiscriminado. ¿Cómo podemos adquirir mayor nivel de consciencia y disponer de un juicio más ecuánime sobre nosotros mismos?

Para ello, podemos detenernos -permaneciendo el tiempo necesario en nuestra zona de confort- y observar aquellos logros que hemos conseguido en el pasado. Identificando y apreciando nuestros logros podemos preguntarnos, “¿qué fortalezas estuvieron presentes en los mismos?”. Esta es una primera fuente para encontrar evidencias acerca de nuestras capacidades.

También podemos preguntar o dejarnos guiar por personas que nos conocen bien y en las que confiamos, ¿qué capacidades observan en nosotros y que a veces nos pasan desapercibidas?. Esta es una segunda fuente de autoeficacia.

Adicionalmente, también ocurre que en nuestro ámbito laboral o personal, hay personas que percibimos capaces y que pueden ser fuente de inspiración (no hay envidia sana), ¿qué comportamientos desarrollan?, ¿cómo podría aprender yo de su manera de actuar?

Por último, es importante mantener, de una parte, la energía necesaria para poner en marcha nuestras capacidades a través del descanso, actividad física, nutrición, meditación

Y, de otra, mantener un estado psicológico adecuado a través del optimismo (en su justa medida), el humor o la autorregulación emocional.

Conclusiones

La autoeficacia es, en sí misma, un recurso personal que facilita nuestra motivación, nuestro desempeño y nuestro bienestar. Pero en el contexto político, económico y social actual su significado se ha adulterado. El mensaje que se nos ha transmitido y que prevalece incuestionado es “si lo intentáis, podéis conseguirlo”. Esta idea lleva a la persona a sentirse responsable de sus propios éxitos… o fracasos. De ahí, las consecuencias psicológicas de falta de autoestima cuando no alcanzamos nuestras metas o no progresamos.

Desde los años 80 del siglo pasado, nos hemos socializado progresivamente en una cultura del esfuerzo individual que nos promete prosperar en una economía globalizada. Pero las circunstancias no son iguales para todas las personas.

Y, como decía Ortega: si no las salvo a ellas, no me salvo yo.

No todo es cuestión de actitud, ni de mantener la alegría pese a las dificultades. Esta es una forma sutil de sumisión a un sistema interesado en la productividad a cualquier precio. Incluso a costa de nuestra salud física y mental. Quizás desarrollar una creencia de autoeficacia colectiva podría contribuir a construir un entorno laboral digno y una sociedad más solidaria y esperanzadora para las generaciones futuras.

Si te ha interesado este post, no te pierdas el módulo Recursos personales para manejar el estrés: autoeficacia dentro del campus FHO

Qué es un análisis DAFO y cómo puede ayudaros en vuestro servicio

Qué es un análisis DAFO y cómo puede ayudaros en vuestro servicio

Tal vez ya hayas oído alguna vez esta palabra. Un DAFO es una herramienta de análisis que ayuda a conocer la situación real en que se encuentra una organización, empresa o proyecto, y planear en consecuencia una estrategia a futuro.

¿Sabes quién ideó el análisis DAFO (o FODA, o SWOT por sus siglas en inglés: strengths, weaknesses, opportunities, threats: fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas)?

Históricamente se atribuye la idea del DAFO a Albert Humphrey en los años 60.
Nació como una herramienta en el mundo de los negocios para comparar una organización respecto a su competencia.

En este caso te va a servir para analizar la situación en la que se encuentra el servicio hospitalario en el que trabajas y a tomar decisiones sobre los siguientes pasos a tomar para mejorar las cosas. Estableciendo las estrategias que os ayudarán a mejorar la salud psicosocial de vuestra unidad.

Es, en suma, un ejercicio de reflexión sobre la situación en la que estáis aquí y ahora.

Cómo hacerlo

El análisis DAFO se divide en dos partes:

Un análisis interno: Fortalezas y Debilidades

Fortalezas

Reflexionad sobre las particularidades de vuestro servicio dentro del hospital o en el ámbito sanitario en general. Aquellos que os hace especiales.

¿En qué sois mejores del resto?

¿De qué estáis especialmente orgullos@s?

Debilidades

Las debilidades se refieren a todos aquellos elementos y actitudes que vuestro servicio ya tiene y que constituyen barreras para lograr la buena marcha de la unidad. Las debilidades son problemas internos que, una vez identificados y desarrollando una adecuada estrategia, pueden y deben eliminarse.

¿Qué se puede evitar?

¿Qué se debería mejorar?

¿Qué desventajas hay en la unidad?

¿Qué se hace mal?

Un análisis externo: Amenazas y Oportunidades.

Aunque son fenómenos externos al servicio y no dependen directamente de vosotr@s, conviene tenerlas en cuenta bien para superarlas, en el caso de las amenazas, o bien para aprovechar las oportunidades que se os brinda.

Oportunidades

Las oportunidades son aquellos factores positivos que se generan en el entorno y que, una vez identificados, pueden ser aprovechados y pasar a ser fortalezas.

Algunas de las preguntas que se pueden realizar y que contribuyen en el desarrollo son:

¿Qué circunstancias mejoran la situación de nuestro servicio?

¿Qué medidas que propone la gerencia nos pueden ayudar?

¿Qué cambios en la normatividad legal y/o política se están presentando?

Amenazas

Las amenazas son problemas o situaciones desfavorables y externas que pueden afectar directamente la buena marcha del servicio y que deben servirnos para, una vez identificadas, diseñar una estrategia adaptada que ayude a solucionar dichos problemas.

Algunas de las preguntas que nos podemos hacer para identificar estas amenazas son:

¿Qué obstáculos enfrenta nuestro servicio/hospital?

¿Qué cambios en el entorno tanto político, económico como social pueden    perjudicarnos?

¿Qué obstáculos encuentras o puedes encontrarte en el futuro?

¿Para qué os servirá este análisis?

Como te contábamos al principio, un DAFO os servirá principalmente para tomar decisiones.

Al radiografiar la situación actual del servicio, el DAFO actúa como un ejercicio sincero y transparente que permite mirar al futuro con todas las cartas sobre la mesa. Conociendo las bondades y los defectos de cada proyecto, tendrás la oportunidad de tomar la mejor decisión posible de cara al siguiente paso.

Pasa a la acción

Para facilitarte la tarea de reflexionar y recopilar los datos que os servirán para confeccionar vuestro propio DAFO, te proponemos que imprimas este pdf y que completéis en equipo cada una de las cuadrículas que os ayudarán a elaborar la estrategia que conseguirá mejorar la salud psicosocial de vuestro equipo.

Plantilla DAFO

¿Te gustaría hablar con profesionales sanitarios como tú de este y otros temas que os ayudarán a crecer como equipo?

Pincha en este enlace y te explicamos cómo unirte a la comunidad HO.

 

VII Gala de premios Hospital Optimista ¡Por fin!

VII Gala de premios Hospital Optimista ¡Por fin!

Teníamos muchas ganas de disfrutar de una nueva gala de premios Hospital Optimista para mostrar nuestro agradecimiento a los sanitarios después de estos más de dos años que nos han pasado encima como una apisonadora.

Contra viento y marea, por fin hemos logrado salvar las distancias físicas y encontrarnos en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia el pasado lunes 27 de junio para homenajear a aquellos profesionales y servicios que han sido merecedores de estos premios.

Una gala postpandemia… o casi

La covid se resiste a irse del todo de nuestras vidas y así nos lo ha demostrado con varias bajas entre los finalistas e invitados que no han podido acudir a la gala. Pero, pese a todo, hemos logrado nuestro objetivo: encontrar un año más ese espacio para la celebración y el intercambio de sensaciones.Pediatría. Hospital Virgen del Rocío

Sanitarios de distintas zonas de España han acudido a la llamada para conocer en directo a los ganadores de estos premios; aquellos que trabajan con más empeño por mejorar la salud psicosocial de sus organizaciones.

Esta es ya la séptima edición de estos premios que nacieron en 2015 y que cuentan con el aval científico del grupo de investigación WANT, de la Universitat Jaume I de Castellón.

La gala, inicialmente prevista para el mes de enero de este año y pospuesta debido a la 6ª ola de covid que vivimos por aquellas fechas, ha contado con la presencia de doña Mª Llanos Cuenca González, directora general de planificación, eficiencia tecnológica y atención al paciente de la Generalitat Valenciana.

Mª Llanos destacó al comienzo de la gala el cambio de paradigma de las relaciones entre profesionales sanitarios y pacientes que se ha producido en los últimos años: el resultado de la asistencia sanitaria se mide hoy en términos de percepción de bienestar físico y mental y de satisfacción por parte de las personas que reciben atención. Sin embargo, recalcó, los profesionales que ofrecen la asistencia también deben sentirse reconocidos por los directivos y por la administración en su labor y merecen una mayor visibilidad en la sociedad.

Premios muy repartidos

Este año los galardones han estado muy repartidos entre hospitales de distintas comunidades autónomas con especial protagonismo de la Comunidad de Madrid que logró hasta 10 galardones repartidos entre los hospitales Universitario Rey Juan Carlos, Infanta Elena Y General De Villalba, el Hospital La Paz-Cantoblanco-Carlos III y el HGU Gregorio Marañón.Ganadores sobre el escenario. La Paz y Virgen de las Nieves

También destacó Andalucía que logró varios premios para servicios y profesionales de los hospitales Virgen de las Nieves en Granada, San Juan De Dios de Córdoba, Hospital de Poniente, en El Ejido (Almería) y Hospital de Valme en Sevilla.

Otra de las comunidades autónomas que triunfó en esta gala fue la de Castilla y León con galardonados en los hospitales Clínico Universitario de Valladolid y el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles en Ávila.

Beli, una Capitana Optimista sensible y divertida

La estrella de la gala fue sin duda la sevillana Isabel Orta Peral, enfermera del Hospital de Valme que el pasado mes de diciembre fue aclamada por votación popular Capitana Optimista de 2021. Beli es bien conocida en su hospital como la enfermera cuentacuentos o la enfermera poeta, y es que, aunque trabaja en medicina preventiva, no duda en colocar su nariz de payaso y su sombrero de trovador para acudir al servicio de pediatría o cualquier otra unidad del hospital que la requiera para contar un cuento o recitar una poesía que dibuje una sonrisa o lleve un rayo de esperanza al paciente que lo necesite.Beli Orta. Capitana Optimista 2021

Una gala que cierra un periodo complicado

La gala presentada por Sergio Ayala (comunicador y motivador de equipos humanos) y por la periodista Teresa Viejo nos ha dejado momentos musicales con las actuaciones de la cantautora María Vasán (autora de la canción “Capitán Optimista”) y la internacional Sole Giménez.

Algunos de los galardonados aprovecharon para expresar su agradecimiento por tener la oportunidad de volver a celebrar juntos después de dos años tan difíciles para la sanidad.

La cuestión de la covid 19 y su gestión en los hospitales ha estado presente en las palabras pronunciadas por algunos de los participantes en la gala, que no han dejado de alabar la resiliencia y valentía de los sanitarios en su lucha contra la pandemia.

Teresa Viejo y Sergio Ayala

Un año más, esta gala ha celebrado el optimismo y las ganas de transformar estructuralmente el sistema sanitario español, convirtiéndolo en un sistema en el que los sanitarios se sientan comprometidos, alineados y unidos para mejorar la experiencia de los pacientes.