¡Gracias Sr. Gruñón!

¡Gracias Sr. Gruñón!

El pasado martes 8 de octubre 2019 tuve el honor de cerrar una jornada de Calidad y Gestión Clínica organizada por Instituto Asturiano de Administración Pública y el Servicio de Salud del Principado (Sespa) en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

El título de mi ponencia era el siguiente: Soñando con un Hospital Optimista. ¿Cómo transformar la cultura de la queja en una cultura del agradecimiento?”.

En posts anteriores hemos visto cuál es el entorno laboral al que están sometido nuestros profesionales sanitarios y las terribles consecuencias para su salud mental.

 

Por ello, desde la Fundación Hospital Optimista, nos esforzamos por ofrecer soluciones a diferentes niveles:

 

  • Soluciones para las organizaciones: invitamos a las organizaciones sanitarias a medir la salud psico-social de sus equipos en los Premios Hospital Optimista.
  • Soluciones para los profesionales: ofrecemos a la alta dirección y a los mandos intermedios ideas acerca de cómo mejorar sus políticas de gestión y sus estilos de liderazgo.
  • Soluciones personales: ofrecemos a tod@s estrategias sencillas para mejorar sus competencias mentales y emocionales para aumentar sus niveles de felicidad.

Y una de estas soluciones sencillas y muy eficaces pasa por desarrollar nuestro músculo del agradecimiento. ¡Si! al igual que cualquier músculo de nuestro cuerpo,

 

Dar las gracias

es una práctica que se puede entrenar

 

Los beneficios son inmensos tanto para las personas que agradecen como para aquellos a quienes agradecen.

Según un estudio de Cheng, Tsui & Lam (2015) sentir la gratitud de los demás genera una reducción del estrés percibido (un 28%) y de la depresión (un 16%) en los profesionales de la salud

Y según otro estudio de la Fundación John Templeton (2012), decir «gracias» en el trabajo hace que la gente se sienta más feliz y les hace más productivos (¡en un 50%!).

Y además, como casi todas las cosas buenas de verdad de la vida, es gratis.

Solo hace falta lanzarse. Se trata de…

 

Cambiar la queja por unos “gracias”.

Cambiar el foco.

 

Y para promover el cambio de cultura organizacional, desde la Fundación Hospital Optimista y gracias al apoyo de la empresa Feedbalia presentamos, a partir del 19 de noviembre de 2019, una App adaptada a los hospitales.

Esta App permite reconocer de forma inmediata las acciones positivas que hemos observado en los demás. Es un catalizador y facilitador del cambio.

En una primera fase esta App se abrirá solo para profesionales sanitarios y en un segundo tiempo (mediados de 2020) a los pacientes y familiares. Soñamos con mejorar la salud mental de nuestros pacientes tal y como demostró Mills en el 2014 en el cual consiguió asociar la gratitud en los pacientes a con menores niveles de biomarcadores inflamatorios relacionados con la salud cardiaca, además de un mejor estado de ánimo y menos cansancio.

Acabé mi ponencia en los 45 minutos estipulados a la espera de las preguntas de los asistentes.

Levantó la mano un señor de unos 50 años, pelo blanco y nos dijo a todos: “Yo no soy una persona simpática. No me gusta esto del optimismo ni del buen humor. No valgo para entrenar tantas cosas como Ud. ha citado. Si me tuviese que aconsejar una sola cosa de las que ha comentado, ¿cuál sería?”.

Risas ahogadas en el público. A ver qué responde el listo del orador a esto. Todos llevamos dentro nuestro “abogado del diablo” y es una suerte que uno dijo alto y claro lo que muchos pensamos por dentro.

Y sin pensarlo le contesté…

“Yo, si fuese Usted empezaría mañana mismo por dar las gracias. Dar las gracias de la forma siguiente:

  • Daría las gracias de forma inmediata. Nada de dar las gracias por algo que pasó hace meses o una semana.
  • Daría las gracias de forma proporcional. No vale exagerar. El postureo se huele en seguida.
  • Daría las gracias de forma sincera, autentica. Desde el corazón, sin trampas.

Y si Usted lo hace así, le aseguro que se demostrará a sí mismo y a los demás varias cosas:

  • Conciencia. Solo da las gracias él/la que está presente y se da cuenta de las bondades, bellezas que le rodean.
  • Humildad. Solo da las gracias él/la que no se siente superior a nadie y sabe reconocer las competencias ajenas.
  • Vulnerabilidad. Solo da las gracias él/la que tiene la suficiente autoconfianza para mostrarse vulnerable delante de los demás.
  • Generosidad. Solo da las gracias él/la que tiene el corazón lo suficientemente generoso para regalar cumplidos a los demás.

Dando las gracias practicará todas estas fortalezas del carácter y, poco a poco, los demás le otorgarán su confianza por ello.

Y una vez que la confianza exista, mejorará la comunicación.

Y una vez que existan la confianza y la comunicación, mejorarán los resultados de su servicio porque así sucede en los equipos de alto rendimiento.

Así que si yo fuese Ud. Sr. Gruñón, solo haría una cosa… Dar las gracias.”

La verdad es que me sorprendió el hilo de argumentos que salió de mi boca en este momento. No sabía que tuviese las cosas tan claras. Nunca me había parado a pensar sobre ello de forma consciente. Supongo que habré asistido a cursos o leído algún libro sobre los beneficios de la Gratitud hace tiempo y estos conceptos dormían por algún lugar de mi subconsciente.

En todo caso, gracias a esta pregunta voluntariamente provocadora, pude darme cuenta de la gran cantidad de beneficios que tiene el mostrarse agradecido.

Así que lo dicho… ¡Gracias Sr. Gruñon!

 

Florent Amion

Presidente de la Fundación Hospital Optimista

Un liderazgo humanista. El Gerente Nariz Verde

Un liderazgo humanista. El Gerente Nariz Verde

El equipo soñado de un Hospital Optimista está compuesto por tres tipos de superhéroes, y uno de ellos es el Gerente Nariz Verde.

El Gerente Nariz Verde es la persona que asume la responsabilidad de la organización sanitaria.

No solamente debe comportarse como un Mánager Positivo, sino que también debe tener, como lo debes haber adivinado, el alma de un Capitán Optimista.

Todos comparten virtudes y fortalezas con el Capitán Optimista. En nuestro libro Soñando con un Hospital Optimista y en nuestro blog podrás encontrar el conjunto de comportamientos, actitudes y valores que dirigen al Capitán Optimista hacia un modo más humano de hacer las cosas:

Estos comportamientos y valores forman el ADN del Capitán Optimista y están presentes en el Mánager Positivo y en el Gerente Nariz Verde.

Además, el Gerente Nariz Verde debe liderar la organización a lo largo del camino de la transformación hacia una cultura corporativa positiva.

El Gerente Nariz Verde debe ser el guardián de la eficacia del sistema, de la capacitación de los profesionales y de la unidad corporativa.

Para ello tiene que usar con transparencia y eficacia todas las herramientas organizacionales.

Es muy importante que de forma periódica y transparente el Gerente Nariz Verde o el Mánager Positivo informe de forma sencilla y escueta acerca de los resultados obtenidos al conjunto de la organización o a su equipo.

El Gerente Nariz Verde debe preparar a otros líderes para no convertirse en imprescindible.

Políticas que alinean y generan confianza

Para construir un Hospital Optimista, el Gerente Nariz Verde, fomenta unas políticas de igualdad de oportunidades para todos, independientemente de sus capacidades, de su género y de su edad.

Un plan de incentivos justo y motivador para todos:

  • Una política de conciliación de la vida familiar y profesional.
  • El fomento del aprendizaje a través de un plan de formación continuado y/o del aprendizaje a distancia a través de formaciones en línea.
  • Una política de promoción del bienestar físico a través del deporte y de la buena alimentación.
  • Una comunicación horizontal y vertical continua y eficaz. Conseguir acertar en la calidad del contenido, el tono y la frecuencia es el gran reto.

Acuérdate,

el emisor siempre es el responsable.

 

 

  • La creación de un clima de seguridad psicológica.

Esto implica generar espacios donde uno sabe que puede “abrirse” porque existen la confidencialidad y el respeto.

Esto implica también ofrecer un marco de trabajo donde el error no se encubre, sino que se gestiona: no para culpabilizar, sino para aprender…

Los responsables de departamento deben crear y sostener este clima. Para ello, pueden contar también con la ayuda externa de personal especializado (psicólogos, entrenadores…).

 

Seguro que has podido reconocer muchas de estas características en ti y en algunos de tus compañeros. También puede que hayas encontrado áreas de mejora que te permitan seguir creciendo como profesional.

Si te ha gustado conocer al Gerente Nariz Verde, no te pierdas al  Capitán Optimista y al Mánager Positivo.

Florent Amion
Presidente de la Fundación Hospital Optimista

José Fonseca Pires
Profesor en AESE Business School

El papel fundamental del mánager positivo

El papel fundamental del mánager positivo

Es, junto al Gerente Nariz Verde y al Capitán Optimista, uno de los tres superhéroes que transforman los hospitales en hospitales optimistas.

Es un mando intermedio, tiene a su cargo un equipo de personas y su papel es fundamental para conseguir la salud psico-social adecuada que permite generar una experiencia paciente positiva.

Así mismo, la aplicación de las políticas de gestión del centro dependen en gran medida de sus habilidades de comunicación.

Este es el tipo de liderazgo que un mánager debe ofrecer a su equipo:

Ser un líder transformacional:

manager positivo

Ve el gran potencial que encierra cada persona. Se fija en sus fortalezas y tratar de potenciarlas.

Cuando uno trata a las personas como son, las frena.

Cuando las trata como pueden llegar a ser, dándoles confianza y esperanza, las ayuda a ofrecer su mejor versión.

Gracias a su apoyo, sus colaboradores son capaces de visualizarla y poco a poco alcanzarla.

Ser un líder compasivo:

manager positivoAdemás de sentir empatía por los demás, se empeña en ayudarlos, en aliviar su sufrimiento.

La compasión en salud es la apertura al sufrimiento de los demás y la disposición a aliviarlo.

Es la forma de hacer humana la ciencia.

Ser un líder ejemplar:

Es una persona íntegra y justa. No exige a los demás lo que no está dispuesto a hacer él mismo. Además de “decir”, hace “lo que dice”.

Ser un líder consciente:

Sabe quién es y cuál es su verdadero propósito de vida. Sabe que para alcanzar su mejor versión la transformación personal constante es la clave. Busca liberarse de sus miedos inconscientes.

Ser un generador de alianzas:

manBusca el apoyo de otros servicios, otras especialidades dentro de la organización: NO habla de “su” paciente.

Aprovecha el servicio común a los grupos de interés para romper los “silos” entre especialidades.

Está convencido de que, por muy amplios que sean su know-how y experiencia, apenas capta parte de la realidad y que necesita de otros para abarcar una situación.

Fomenta las alianzas entre personas, entre servicios, entre especialidades… Sabe que nadie puede quedarse aislado para no quemarse.

Ofrecer autonomía a sus colaboradores:

A pesar de sus superpoderes, el Capitán Optimista no puede cumplir con su misión si no siente un apoyo institucional.

El mánager positivo es el representante más cercano de la institución.

Sin esta parcela de autonomía, es casi imposible que el Capitán Optimista vuele alto.

Ser un comunicador:

manager positivoSabe que debe comunicar constantemente con su equipo.

Sabe que para una buena comunicación primero hay que escuchar.

Nunca se comunica de más. Sabe que la responsabilidad es del emisor.

Mediante una buena comunicación, implica a sus equipos en los procesos de decisión, y consigue hacerlos sentir parte importante del proceso.

¿Te ha gustado conocer a nuestro Mánager Positivo?

Seguro que has reconocido en muchos aspectos a unos lideres con quienes has trabajado en el pasado o con quienes tienes la suerte de trabajar en la actualidad. Te invitamos a compartir este post con ellos para que sigan construyendo Hospitales Optimistas.

 

Florent Amion
Presidente de la Fundación Hospital Optimista

José Fonseca Pires
Profesor en AESE Business School

¡Vuela alto Capitán Optimista!

¡Vuela alto Capitán Optimista!

El Capitán Optimista es el héroe que vive y trabaja en el Hospital Optimista.

¡Seguramente lo conoces! Te cruzas con esta persona todos los días en los pasillos de tu centro sanitario. Es esta doctora que juega con los niños para que se relajen antes de entrar en el quirófano. Es este auxiliar administrativo que atiende a todos con una sonrisa.

Es alguien que pone sus fortalezas al servicio de los demás. Alguien que ha entendido que para “florecer” en su vida, sentirse feliz y completo tiene que sumar:

Un propósito trascendente.

+

Una actitud positiva, de apertura, de aprendizaje.

Lo conoces, ¿verdad?

Es alguien que vive conectado con lo más profundo de su esencia, con su pasión, que es cuidar y curar a los demás. Conoce el valor de una sonrisa agradecida. Pone el foco sobre los aspectos más favorables de cada situación. Es capaz de transformarse en un líder informal para convertir sus sueños en realidad. Es el Capitán Optimista. En nuestro libro Soñando con un Hospital Optimista te desvelamos algunas de sus características principales:

Sea quien sea con quien esté tratando (paciente, familiar, directivo, compañero), el Capitán Optimista no mira la edad, el género, la raza, la religión, la clase social o las capacidades de su interlocutor. El Capitán Optimista no se deja dominar por el estrés, su ego o sus creencias limitantes y se pone al servicio de los demás. No habla de “su paciente”, de “su turno”, de “sus planes”. Es colaborativo.

El Capitán Optimista ve las cosas por el lado más favorable, independientemente de que sean buenas o malas. Saborea lo maravilloso de la vida. Tiene mucha vitalidad. Demuestra su humor positivo. Contagia sonrisas. Con una actitud positiva, resulta más fácil asumir los retos que se nos presentan. Nos hace más tolerantes y abiertos, y nos adaptamos mejor a los cambios, enriqueciéndonos como personas.

Aunque no disponga del poder que confiere una responsabilidad formal y jerárquica sobre otras personas, el Capitán Optimista sabe que cualquiera se puede convertir en un líder porque sabe que todo el mundo puede ponerse al servicio de los demás. El líder es alguien a quien los demás miran y siguen porque le admiran y le respetan. Le siguen porque ellos lo han decidido así. Le han otorgado autoridad.

El Capitán Optimista se conoce. Sabe gestionar sus emociones. Entiende las emociones de los demás (enfermos, familiares y compañeros). Sabe gestionar las emociones de los demás. Demuestra empatía hacia las emociones de los demás.

El Capitán Optimista tiene interés en seguir formándose y aprendiendo fijándose metas personales que le lleven a sentir felicidad por el trabajo bien hecho. Sabe que siempre se puede aprender, que cada momento es una oportunidad para mejorar. La perspectiva que le da su experiencia le lleva a ser prudente en sus juicios y decisiones cuando las circunstancias así lo requieren. Comparte los conocimientos adquiridos. Es humilde para aprender de los demás.

El Capitán Optimista es resiliente. No se doblega ante las adversidades. Es fuerte. No se queja. Utiliza las experiencias negativas como aprendizaje y absorbe el estrés y el fracaso como motores de cambio, no como pozos sin fondo en los que regodearse. Se alimenta de cada pequeño avance, de cada triunfo: celebra cada “pas-hito”. Sabe que solo se pueden conseguir las cosas siendo persistente. Alimenta las llamas de la esperanza.

El Capitán Optimista sabe lo importante que es el equilibrio cuerpo/mente/energía. Lo consigue a través de una alimentación sana, un descanso adecuado, mantener un equilibrio entre la vida familiar y profesional, practicar deporte de forma moderada, disfrutar de unas buenas risas con unos amigos, practicar un hobby y practicar la meditación.

Cuando parece que nada se puede hacer, ¡Entonces es que hay mucho por hacer! Un Capitán Optimista no busca excusas, asume su parte. Es motor del cambio. Es valiente. Es innovador. Es curioso, observa las cosas desde una perspectiva diferente. Una pared blanca puede convertirse en un mural de pinturas, un cristal en una pizarra… su servicio en un Edificio Optimista.

Lo que hace verdaderamente invencible al Capitán Optimista es que ha tomado consciencia de que tiene unas habilidades maravillosas que pueden cambiar el mundo (el mundo de muchos). No se compara con nadie, sabe que es un ser único y maravilloso. Demuestra gratitud hacia la vida. Se siente feliz y agradecido. Valora los pequeños gestos de servicio y amabilidad que tienen con él. Sabe decir “muchas gracias”.

¿Te ha gustado conocer a nuestro Capitán Optimista? Seguro que tu te has reconocido en muchos aspectos y has podido descubrir algunos comportamientos que podrías mejorar. Para eso ha nacido el Capitán Optimista. Para volar alto e inspirarte en tu día a día.

Florent Amion
Presidente de la Fundación Hospital Optimista

José Fonseca Pires
Profesor en AESE Business School

Soñando con un hospital optimista… ¿Pero qué es un hospital optimista?

Soñando con un hospital optimista… ¿Pero qué es un hospital optimista?

Las organizaciones sanitarias son organizaciones tremendamente complejas.

Han de ofrecer una atención de calidad 24 horas al día, 365 días al año. En este baile incesante, se coordinan hasta 200 tipos de profesionales sociosanitarios con un solo pensamiento: curarnos o por lo menos, cuidar de nosotros.

Da igual que lo nuestro sea un accidente de tráfico, un catarro que no se cura, un enfermedad desconocida o incluso imaginaria, los profesionales sanitarios nos ofrecen lo mejor que tienen a cualquier momento del día o de la noche.

Y a esta misión altamente compleja que consiste en atender seres humanos en un momento difícil de sus vidas se suman, entre otros factores la presión asistencial que no para de aumentar, la falta de recursos (¿hay un limite para mejorar la experiencia del paciente?) y la invasión de la tecnología (apareada con la deshumanización).

¿Resultado?… el eslabón más débil se resiente…

Y no estoy hablando de los aparatos o de los edificios, estoy hablando de las personas que trabajan en una organización sanitaria: el factor humano.

Independientemente del país donde miremos, las cosas están más o menos igual. Se puede considerar que entre un 25 y un 50% de los profesionales sanitarios no disfrutan de una buena salud mental. De la apatía hasta el suicidio pasando por el burnout no existe ningún sistema de salud nacional que sea capaz de garantizar que nuestros cuidadores ejercen sus funciones en plena disposición de sus recursos.

El coste vinculado es inmenso. Tanto económico como humano:

  • ausencias (que implican un aumento de las listas de espera),
  • errores de diagnóstico (que implican costes de estancia, de tratamiento),
  • medicina defensiva (demasiadas pruebas para evitar denuncias),
  • ausencia de sinergias (silos corporativos entre departamentos),
  • etc…

Y por supuesto una experiencia paciente (ojo. No confundir satisfacción con experiencia) que padece de esta situación.

Desde la Fundación Hospital Optimista, nos hemos propuesto contribuir a la mejora de la salud de las organizaciones sanitarias.

Hemos optado por hacerlo ofreciendo:

  • Unos conceptos simplificados (¡que no simples!) que puedan entender todos los profesionales sociosanitarios. Por eso hablamos de un Hospital Optimista para referirnos a las organizaciones sanitarias que tengan una buena salud organizacional.

 

  • Unos Premios Hospital Optimista que ponen en valor los mejores equipos, centros, proyectos, mánagers, colaboradores del país desde el año 2015 con nuestros amigos del grupo de investigación WANT de la Universitat de Jaume I de Castellón. En estos Premios hemos visto, sentido de cerca el espíritu de nuestro Hospital Optimista. Falta trabajar para conseguir que un centro hospitalario sea consciente de sus virtudes y transformarse en un auténtico Hospital Optimista.

 

  • Un libro de divulgación escrito con nuestro amigo José Fonseca Pires que ofrece una visión multidisciplinar. A través este ensayo (Soñando con un Hospital Optimista) ofrecemos enfoques provenientes de la psicología organizacional positiva, la dirección de organizaciones, el liderazgo, la neurociencia, el coaching, la humanización de los cuidados, la gestión por competencias, la prevención de riesgos laborales.

 

  • A través de este blog cuyo objetivo es, entre cosas, ir respondiendo a vuestras dudas, haceros sonreír y ¿por qué no soñar? Inspiraros…

 

  • Ofreciendo herramientas prácticas para cambiar la cultura organizacional de vuestros servicios. A partir del 19 de noviembre de 2019 la Fundación Hospital Optimista con la colaboración de Feedbalia ofrecerá una App para transformar la cultura de la queja en una cultura de la gratitud.

 

Y para cerrar el post de hoy vamos a responder, por fin, a la pregunta que muchos nos hacéis….

 

¿Qué es un Hospital Optimista?

Un Hospital Optimista es una organización sanitaria saludable.

Una organización sanitaria saludable es aquella que es capaz de cumplir con su razón de ser y de procurar sostenibilidad a medio y largo plazo siendo respetuosa con su entorno.

Para ello tiene que alcanzar tres objetivos de forma simultánea:

  • Promoción de la salud
  • Experiencia del paciente
  • Costes controlados

Florent Amion

Presidente de la Fundación Hospital Optimista

Cosas que aprendí en mi charla TEDx

Cosas que aprendí en mi charla TEDx

Nunca he pilotado un Formula 1 y, por lo tanto, nunca he tenido la oportunidad de estrellarme contra un muro a 300 km. por hora en una curva. El pasado sábado 30 de marzo de 2019 a eso de las 20:00 viví una sensación muy parecida… o al menos eso me pareció a mí.

Estaba en el maravilloso escenario del Oceanogràfic de Valencia compartiendo mi charla TEDx con más de 450 personas, viviendo esa increíble oportunidad que solo pasa una vez en la vida, ¡LANZANDO MI MENSAJE AL MUNDO! Todo estaba listo: mi mujer, mi hija, mis amigos… Era EL momento.

Empecé algo tenso y me fui soltando poco a poco. Cuando sentía que todo fluía llegó el minuto 14, y con él, el DRAMA. Empiezo a enumerar los 5 puntos que constituyen un Hospital Optimista y al llegar al cuarto punto… el vacío… la nada… incapaz de recordar cual era el cuarto punto…

Me vi a mí mismo desde arriba, buscando palabras, igual que cuando buscas tus llaves de casa desesperadamente y te conviertes en presa del pánico. En esos momentos, pasas a formar parte de una película a cámara lenta, un matrix de esos… Tu coche está yendo a 300 km. por hora, te has quedado sin frenos y la curva se acerca…

No hay margen para pensar. ¡Solo puedes reaccionar!

 

Errar es el mejor maestro

 

He aquí lo que aprendí de mi accidente:

 

1. Cuando hablas en público, no debes enumerar dando una cifra concreta.

Estas cavando tu propia tumba. Es un básico de técnicas de comunicación. Lo sé. Pero caí en el error. ¿Qué me costaba decir: “Las características de… son…”? ¡Nada! Seguro que no me vuelve a pasar… ¡O no!

 

2. El éxito se planifica.

Yo llevaba 18 versiones del guion de un mensaje que había repetido en público decenas de veces en los cuatro últimos años. Para públicos muy diferentes y con enfoques adaptados. Pero este día era EL día…  Me había esforzado como nunca para tratar de alcanzar la máxima sencillez. Envié el guion a muchos amigos y me había obligado a repasar mil veces todos los conceptos. No me preocupaba en exceso el hecho de tener que hablar en público.

¿Qué pasó?  Mala suerte. Una semana laboral planificada para tener todo el tiempo del mundo de entrenamiento y sucede un imprevisto … Y la semana “relax” se convierte en un sprint donde apenas tienes tiempo para pensar.

Ensayé una vez, el viernes. El sábado por la mañana a recortar el guion. Me fui “cantando” la charla a mi hija de camino al Oceanogràfic el sábado por la tarde, poco recomendable para los nervios.

Aprendizaje: Si quieres éxito seguro, planifica con el doble de margen.

 

3. Eres el único que conoce el guion.

Nadie sabe lo que vas a contar. Por lo tanto, nadie tiene expectativas. No pasa nada si te olvidas de algo. La gente no se va a acordar de las 4, 5 o 55 características. La gente se va a acordar de cómo les hiciste sentir, de las emociones que les provocaste. El fondo de la cuestión lo habrán olvidado en unos días. En cambio, de tu energía, de tus valores, del sentido de tu mensaje sí que se van a acordar.

 

4. Sé tú mejor amigo.

Esto sí que lo me sabía. Y esto es lo que me salvó…

Hace ya mucho tiempo que he cambiado mi mapa mental. Ya no me sudan las manos antes de subir al escenario ni siento un nudo en el estómago. Con el tiempo he aprendido a no comportarme como mi peor enemigo. He trabajado mucho para aplacar mi saboteador interno. Gracias al mindfulness he aprendido a perdonarme, a vivir con mis imperfecciones.

He aprendido a pensar de forma benevolente: ¿Qué te diría tu mejor amigo en este momento?

Seguro que no haría un drama de lo que te está pasando y buscaría unas palabras amables para animarte. Nadie decide pasar un sábado por la tarde escuchando a diez ponentes que comparten sus experiencias vitales deseando que lo hagan mal. No tiene sentido. Solo tu saboteador te está invitando a pensar lo contrario.

Ese cambio de mapa mental es lo que me salvó. Sentí algo como: “estas 450 personas quieren que lo haga bien. Me quieren ayudar”. Metido de lleno en mi mundo matrix, me escuché decir: “Me estoy bloqueando… por favor… un aplauso para animarme” y ganar tiempo para encontrar el cuarto punto…

Me gané el cariño del público, gané tiempo, pero el maldito cuarto punto no apareció.

 

5. Ha pasado. ¡Acéptalo!

Claro que me he quedado un pelín fastidiado por haberme trabado. No he conseguido mi objetivo al 100%. Pero no pasa nada. La vida no es perfecta. Yo tampoco. No podemos frustrarnos por las cosas que no salen como queríamos. Hay que enfocarse siempre en algo positivo. Eso es el optimismo. De hecho, mi último aprendizaje nace del “error”:

 

6. Del éxito no se aprende nada, del fracaso sí.

Vivimos obsesionados por ofrecer nuestro mejor perfil en las redes sociales, presos de una cultura en la cual nos avergonzamos de nuestros fracasos.  Para los orientales la palabra crisis es sinónimo de crecimiento y nos hemos olvidado de que errar es el mejor maestro. ¿Estaría aquí escribiendo este post si me hubiese acordado del cuarto punto? ¡Pues claro que no!

Lo dicho: Abrazad vuestros errores. Aprended de ellos para crecer.

Os deseo un montón de Cuartos Puntos.

Con afecto.
Florent

 

Florent Amion

Presidente de la Fundación Hospital Optimista

 

 

PD: Si quieres saber cuál era el puñetero cuarto punto… pincha aquí.

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