El pasado martes 8 de octubre 2019 tuve el honor de cerrar una jornada de Calidad y Gestión Clínica organizada por Instituto Asturiano de Administración Pública y el Servicio de Salud del Principado (Sespa) en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

El título de mi ponencia era el siguiente: Soñando con un Hospital Optimista. ¿Cómo transformar la cultura de la queja en una cultura del agradecimiento?”.

En posts anteriores hemos visto cuál es el entorno laboral al que están sometido nuestros profesionales sanitarios y las terribles consecuencias para su salud mental.

 

Por ello, desde la Fundación Hospital Optimista, nos esforzamos por ofrecer soluciones a diferentes niveles:

 

  • Soluciones para las organizaciones: invitamos a las organizaciones sanitarias a medir la salud psico-social de sus equipos en los Premios Hospital Optimista.
  • Soluciones para los profesionales: ofrecemos a la alta dirección y a los mandos intermedios ideas acerca de cómo mejorar sus políticas de gestión y sus estilos de liderazgo.
  • Soluciones personales: ofrecemos a tod@s estrategias sencillas para mejorar sus competencias mentales y emocionales para aumentar sus niveles de felicidad.

Y una de estas soluciones sencillas y muy eficaces pasa por desarrollar nuestro músculo del agradecimiento. ¡Si! al igual que cualquier músculo de nuestro cuerpo,

 

Dar las gracias

es una práctica que se puede entrenar

 

Los beneficios son inmensos tanto para las personas que agradecen como para aquellos a quienes agradecen.

Según un estudio de Cheng, Tsui & Lam (2015) sentir la gratitud de los demás genera una reducción del estrés percibido (un 28%) y de la depresión (un 16%) en los profesionales de la salud

Y según otro estudio de la Fundación John Templeton (2012), decir «gracias» en el trabajo hace que la gente se sienta más feliz y les hace más productivos (¡en un 50%!).

Y además, como casi todas las cosas buenas de verdad de la vida, es gratis.

Solo hace falta lanzarse. Se trata de…

 

Cambiar la queja por unos “gracias”.

Cambiar el foco.

 

Y para promover el cambio de cultura organizacional, desde la Fundación Hospital Optimista y gracias al apoyo de la empresa Feedbalia presentamos, a partir del 19 de noviembre de 2019, una App adaptada a los hospitales.

Esta App permite reconocer de forma inmediata las acciones positivas que hemos observado en los demás. Es un catalizador y facilitador del cambio.

En una primera fase esta App se abrirá solo para profesionales sanitarios y en un segundo tiempo (mediados de 2020) a los pacientes y familiares. Soñamos con mejorar la salud mental de nuestros pacientes tal y como demostró Mills en el 2014 en el cual consiguió asociar la gratitud en los pacientes a con menores niveles de biomarcadores inflamatorios relacionados con la salud cardiaca, además de un mejor estado de ánimo y menos cansancio.

Acabé mi ponencia en los 45 minutos estipulados a la espera de las preguntas de los asistentes.

Levantó la mano un señor de unos 50 años, pelo blanco y nos dijo a todos: “Yo no soy una persona simpática. No me gusta esto del optimismo ni del buen humor. No valgo para entrenar tantas cosas como Ud. ha citado. Si me tuviese que aconsejar una sola cosa de las que ha comentado, ¿cuál sería?”.

Risas ahogadas en el público. A ver qué responde el listo del orador a esto. Todos llevamos dentro nuestro “abogado del diablo” y es una suerte que uno dijo alto y claro lo que muchos pensamos por dentro.

Y sin pensarlo le contesté…

“Yo, si fuese Usted empezaría mañana mismo por dar las gracias. Dar las gracias de la forma siguiente:

  • Daría las gracias de forma inmediata. Nada de dar las gracias por algo que pasó hace meses o una semana.
  • Daría las gracias de forma proporcional. No vale exagerar. El postureo se huele en seguida.
  • Daría las gracias de forma sincera, autentica. Desde el corazón, sin trampas.

Y si Usted lo hace así, le aseguro que se demostrará a sí mismo y a los demás varias cosas:

  • Conciencia. Solo da las gracias él/la que está presente y se da cuenta de las bondades, bellezas que le rodean.
  • Humildad. Solo da las gracias él/la que no se siente superior a nadie y sabe reconocer las competencias ajenas.
  • Vulnerabilidad. Solo da las gracias él/la que tiene la suficiente autoconfianza para mostrarse vulnerable delante de los demás.
  • Generosidad. Solo da las gracias él/la que tiene el corazón lo suficientemente generoso para regalar cumplidos a los demás.

Dando las gracias practicará todas estas fortalezas del carácter y, poco a poco, los demás le otorgarán su confianza por ello.

Y una vez que la confianza exista, mejorará la comunicación.

Y una vez que existan la confianza y la comunicación, mejorarán los resultados de su servicio porque así sucede en los equipos de alto rendimiento.

Así que si yo fuese Ud. Sr. Gruñón, solo haría una cosa… Dar las gracias.”

La verdad es que me sorprendió el hilo de argumentos que salió de mi boca en este momento. No sabía que tuviese las cosas tan claras. Nunca me había parado a pensar sobre ello de forma consciente. Supongo que habré asistido a cursos o leído algún libro sobre los beneficios de la Gratitud hace tiempo y estos conceptos dormían por algún lugar de mi subconsciente.

En todo caso, gracias a esta pregunta voluntariamente provocadora, pude darme cuenta de la gran cantidad de beneficios que tiene el mostrarse agradecido.

Así que lo dicho… ¡Gracias Sr. Gruñon!

 

Florent Amion

Presidente de la Fundación Hospital Optimista

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