La pandemia pasada… ¿Qué ocurre con los sanitarios?

La pandemia pasada… ¿Qué ocurre con los sanitarios?

Una situación límite para los sanitarios

Durante varias semanas, entre los meses de marzo y mayo de este año, la saturación del sistema de salud puso a la Sanidad Pública en una posición que podríamos calificar de catástrofe sanitaria.

Durante el periodo álgido de esta crisis, los sanitarios se enfrentaron a situaciones de estrés similares a las experimentadas en misiones de ayuda humanitaria. Con el agravante de estar viviendo esta situación cerca de sus familias.

Ese estrés provocado por la presión asistencial era involuntariamente compartido por los sanitarios con sus seres queridos. Y a esto le podemos sumar el temor de caer enfermos y contagiar a su vez.

De este modo, el espacio de vida que hasta unas semanas antes de la pandemia percibían como un lugar seguro, se convierte en inseguro e impredecible.

Crisis sanitaria = catástrofe sanitaria para los profesionales

Si definimos catástrofe como un acontecimiento en el que una sociedad vive en peligro severo sufriendo pérdidas humanas y materiales, y en que la estructura social se rompe; la crisis provocada por la pandemia de la COVID 19 en España puede asimilarse a una situación de catástrofe.

El hecho de estar asistiendo a los enfermos y salvando vidas puede incrementar la sensación de control y de tener una misión que ayuda a hacer más llevadera la situación y a evaluarla de un modo menos negativo.

Además, los movimientos colectivos de empatía y reconocimiento hacia los profesionales implicados han fomentado la sensación de identidad y pertenencia a un colectivo apreciado y admirado por la sociedad. Los sanitarios se han sentido eficaces y apoyados por la comunidad.

No solo han sido los aplausos con los que la sociedad agradecía cada tarde la labor de los sanitarios; también han surgido iniciativas altruistas y solidarias con aquellos que estaban sufriendo las consecuencias sanitarias y económicas que ha acarreado esta crisis. Bancos de alimentos y redes solidarias de apoyo han surgido en toda España demostrando que en los momentos más difíciles se alzan las manos dispuestas a ayudar.

Un análisis tras la catástrofe

Pero terminados los momentos más duros de la pandemia, se debe seguir  atendiendo  a  las  fases  posteriores  de  adaptación  y reconstrucción. 

Para ello, es  fundamental  orientar unas líneas  estratégicas  de  actuación psicosocial y comunitaria con los sanitarios que vivieron la crisis en primera línea.

Es por eso que Maite Martín-Aragón Gelabert y Mª Carmen Terol Cantero, del Departamento de Ciencias del Comportamiento y Salud de la Universidad Miguel Hernández han elaborado un análisis DAFO que pretende orientar una investigación-acción participativa que sería recomendable realizar junto a los profesionales concernidos.

Análisis DAFO de la situación tras la pandemia

Análisis DAFO

Debilidades

Agotamiento provocado por el estrés mantenido durante la fase de reacción a la catástrofe, una experiencia jamás vivida por la mayoría del personal.

Efectos retardados que dejarán los duelos pendientes

Valoración posterior de los comportamientos profesionales realizados bajo presión.

Aunque la mayoría de los profesionales que han vivido una situación laboral impactante se recupera, un  pequeño  porcentaje  es  susceptible  de  desarrollar  o  mantener síntomas de estrés postraumático a largo plazo.

Para atajar esas debilidades será fundamental implementar protocolos de intervención con personal sanitario.

Amenazas

El foco de apoyo y respaldo social que en su momento estaba puesto en los profesionales y en el sistema  sanitario  como  eje  salvador  de  esta  situación,  se  desvía  hacia  la  recuperación económica y la búsqueda de responsabilidades políticas por la gestión.

El valor de la sanidad pública pasa a un segundo plano.

Habría que diseñar estrategias de relevo, donde el personal de primera línea transfiera a otros equipos de trabajo y representantes laborales la continuidad de la puesta en valor de los cuidados a la población y la importancia de  contar  con  un  sistema  sanitario  público  fuerte,  adecuadamente  dotado  de recursos materiales y humanos con los que afrontar este tipo de emergencias sanitarias. 

Fortalezas

Será fundamental promover a largo plazo las fortalezas que se desarrollaron durante la pandemia:

  • valor del apoyo social y el sentido de comunidad
  • reconocimiento a la valía de la sanidad pública y sus profesionales
  • renovación de la percepción social que, con su labor actual de entrega y cooperación, están recuperando los profesionales que desarrollan su trabajo en torno  a  los  cuidados  de  la  salud

Tanto  para  prevenir  y  paliar  las  amenazas como  para  promover  e  implementar fortalezas, es fundamental llevar a cabo acciones comunitarias de sensibilización y concienciación social de la valía de estos recursos humanos y materiales.

Tanto los colectivos profesionales (colegios profesionales, sociedades científicas, etc.) como las instituciones y órganos de gobierno son actores fundamentales en esta tarea.

Oportunidades

La situación vivida supone  un  desafío  de  reflexión  y  revisión  de  contenidos  académicos y  de formación continuada por parte de los profesionales sanitarios y también para quienes diseñan los planes de formación académica.

Esta reflexión debería redundar en la puesta en valor de la preparación previa (técnica y psicosocial)  a acontecimientos  catastróficos  o  emergencias  sanitarias.

El desafío de lograrlo

Como indica este análisis, debemos afrontar el desafío que nos ha impuesto esta situación y aprovecharlo para hacer un ejercicio de reflexión sobre las armas de las que disponemos para hacer frente a este tipo de situaciones que podrían repetirse en el futuro.

No podemos aceptar que los profesionales de la salud sean víctimas de una situación a la que podrían enfrentarse si disponen de las herramientas adecuadas.

Si no lo hacemos, veremos un empeoramiento de la salud psicosocial de las organizaciones sanitarias con aumento del burnout y la ansiedad de nuestros profesionales, lo que no puede dejar de repercutir en los pacientes.

Si queremos seguir teniendo el orgullo de decir que el nuestro es uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, debemos cuidar, hoy más que nunca, de su principal activo: sus profesionales


Los residentes reivindican sus derechos

Los residentes reivindican sus derechos

Aplausos desde los balcones 

Durante las semanas que se prolongó el confinamiento, los españoles salimos mayoritariamente a las ventanas y balcones de nuestras casas para expresar mediante un aplauso nuestro agradecimiento a los sanitarios que estaban haciendo un enorme esfuerzo para salvar el mayor número posible de vidas, llegando a poner en riesgo la suya propia. 

El Estado de Alarma por la COVID-19 generó una situación de sobrecarga asistencial y cambios continuos en el sistema sanitario. El esfuerzo realizado por los profesionales, que han asumido medidas excepcionales para hacer frente a la pandemia, actualmente está cayendo en el olvido.  

Los MIR quieren trabajar con dignidad 

Esta crisis ha demostrado la urgencia en fortalecer el sistema sanitario, y para lograrlo debemos comenzar por el respeto a los profesionales que quieren ejercer su actividad con dignidad.  

Estos días los MIR de la Comunidad de Madrid y progresivamente los de otras comunidades autónomas, se manifiestan para mejorar las condiciones laborales en las que desempeñan sus funciones, ya que estas afectan a corto plazo a la calidad de su periodo de formación y a medio y largo plazo al ejercicio de su profesión. 

Además, los médicos residentes consideran que se están tomando medidas injustas y discriminatorias con su colectivo que, a causa de la precarización de la sanidad pública, se ha visto obligado a dejar su formación en segundo plano para cubrir las necesidades estructurales del sistema convirtiéndose en mano de obra barata. 

La formación de los médicos durante su periodo de residencia es clave en nuestro sistema sanitario y debe extremarse la calidad de esta. Sin embargo, estos días los MIR están denunciado irregularidades laborales, retributivas y formativas que vienen produciéndose desde hace décadas y que la crisis provocada por la COVID-19 solo ha puesto en evidencia.  

Reivindicaciones de los MIR 

Estas son algunas de las reivindicaciones que enumera el colectivo de los MIR y que en algunos casos se limitan a la aplicación real de lo que establecen las leyes y normativas: 

  • Regulación y homogeneización de horarios y número de guardias realizadas al mes, no sobrepasando número máximo de guardias permitidas. Los MIR quieren poder librar tras las guardias, ya que en algunos casos están obligados a continuar en jornadas que se prolongan más de 30 horas). Quieren que las guardias computen como jornadas y cobrar plus de nocturnidad como indica la ley. Cumplimiento de la Ley de Protección de Riesgos Laborales con relación a espacios de descanso digno.
  • Eliminación de las llamadas “camas calientes” que los profesionales en formación tienen que compartir para poder descansar en un mismo turno. 
  • Salario acorde con su responsabilidad: son mileuristas y la mayor parte de su sueldo depende de extensas jornadas de guardia. Los MIR llevan años sufriendo progresivos e importantes recortes salariales, lo que resulta inadmisible dado el grado de exigencia y de formación necesario para el desempeño de sus competencias laborales.  
  • Supervisión dentro del hospital: son médicos en formación que deben estar supervisados por médicos adjuntos ya que tienen una gran responsabilidad; por ello querrían que disminuyera la ratio máxima de residentes por cada adjunto y no tener que cubrir guardias de sus compañeros/as por necesidades del servicio. 

Los hospitales merecen ser entornos laborales saludables 

La mayor parte de las reivindicaciones de los médicos residentes no van más allá de las características que según la OMS debe tener un entorno laboral saludable: trabajar un número de horas que les permita ejercer su labor en las mejores condiciones, descansar correctamente sin poner en riesgo su salud, formarse profesionalmente al tiempo que comienzan a ejercer como médicos… todo ello en un entorno que favorezca su salud, su seguridad y su bienestar. 

No debemos olvidar que los residentes, como médicos que son, tienen en sus manos la salud y el cuidado de los pacientes y es fundamental que lo hagan en las mejores condiciones y recibiendo la formación que les ayudará a desarrollarse profesionalmente. 

Médicos residentes en burnout  

En la entrevista que Gabi Heras (fundador del Proyecto HU-CI) nos concedió el mes pasado, nos expresaba su temor a que muchos profesionales sanitarios abandonen su trabajo tras lo vivido con la COVID 19 porque sienten que el sistema no los cuida

Esta preocupación se ha visto confirmada por los resultados de una investigación desarrollada por el Laboratorio de Psicología del Trabajo y Estudios de Seguridad de la Universidad Complutense ‘Sanicovid-19: impacto emocional frente al trabajo por la pandemia del Covid-19 en personal sanitario’. Este estudio ha puesto de manifiesto que el 53 % de los sanitarios presentan valores compatibles con estrés postraumático. Además, el 79,5 % de ellos presenta síntomas de ansiedad y el 40% se sienten emocionalmente agotados: sufren el llamado síndrome del burnout

Es necesario que nuestro sistema sanitario cuide de sus profesionales desde la etapa de la residencia. Este periodo de su carrera profesional debería ofrecer la mejor coyuntura para completar su formación en las mejores condiciones; contando con un médico adjunto que les guie en su aprendizaje y manteniendo un equilibrio entre trabajo, descanso y vida personal. 

Transformemos los aplausos en mejoras en el sistema sanitario 

Es el momento de que transformemos nuestros aplausos en acciones y apoyemos a los sanitarios en general y a los MIR y demás sanitarios residentes en particular en sus reivindicaciones de unas condiciones de trabajo dignas: disponer de suficientes recursos materiales y refuerzos de efectivos que garanticen el descanso, porque los recursos humanos son el elemento más valioso de nuestro sistema. 

Es el momento de cuidar de los que cuidan de nosotros cuando más lo necesitamos. 

Porque nos guste o no, tarde o temprano, todos somos pacientes en algún momento de nuestra vida. 

¿Te sumas? 

Optimistas frente a la COVID-19

Optimistas frente a la COVID-19

Durante los meses de mayo y junio hemos disfrutado de unas conversaciones con profesionales de la sanidad que se han enfrentado a la crisis de la COVID 19 desde distintos frentes, distintas situaciones, distintas perspectivas, distintas zonas de España e incluso distintos países.

Cada uno de ellos nos ha dejado sus impresiones sobre lo que han vivido, tanto personalmente como en su faceta profesional y en lo que concierne a la organización para la que trabajan.

¿Qué les ha sorprendido de una situación tan imprevisible hace solo unos meses? ¿Qué aprendizajes se llevan? ¿Qué harían de otra manera si se enfrentaran hoy a una situación similar?

Sus respuestas nos han dejado una visión variopinta de lo vivido durante la pandemia y nos ofrecen un panorama global de lo que hemos aprendido de esta crisis y de qué ha cambiado para siempre en nuestra forma de hacer las cosas.

Nuestros optimistas

A lo largo de estas semanas en las que salíamos progresivamente de los momentos más duros de la pandemia, hemos tenido la oportunidad de charlar con:

  • Gloria Enríquez Sanjurjo es Supervisora de Humanización EOXI LUGO y Directora de Enfermería en el Hospital Universitario Lucus Augusti de Lugo. Gloria es la impulsora de diversas actividades dirigidas a mejorar la estancia de los pacientes en su centro sanitario.
  • Juan José Pérez Blanco es Director General en el Hospital Majadahonda, S.A. y trabajó como director de operaciones del Hospital de campaña que desde el 23 al marzo hasta el 1 de mayo aseguró la atención de 4000 pacientes en los pabellones 7 y 9 del recinto ferial de IFEMA en Madrid.
  • El doctor Carlos Tornero es jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Clinic Universitari de Valencia, hospital que, pese a venir preparándose para lo que podía llegar desde finales de febrero, se vio desbordado a finales de marzo como casi todos los hospitales de España.
  • Gemma Vía Clavero es Enfermera de Cuidados intensivos en el Hospital Universitario de Bellvitge, y forma parte del área de investigación del Proyecto HUCI como colaboradora.
  • La nota internacional la puso Alberto Lineros Montañez, Jefe Nacional de Urgencias en Clínicas Colsanitas que nos explicó cómo vivieron la pandemia en Colombia.
  • Para cerrar con broche de oro esta serie de entrevistas, charlamos con el doctor Gabriel Heras, médico intensivista en el Hospital Universitario de Torrejón e impulsor del Proyecto HU-CI.

Sus impresiones

La mayoría de los entrevistados coincidieron en varias de las impresiones que compartieron con nosotros: la importancia del trabajo en equipo y la comunicación (transparencia en la información) que durante la crisis se han puesto de manifiesto más que nunca.

Todos ellos han coincidido en que en su entorno cada miembro de sus equipos ha hecho gala de la mejor actitud, con profesionalidad y valores éticos. Consideran que pese a lo inesperado de la situación y a un primer momento en el que resultó difícil coordinarse, supieron adaptar su forma de trabajar a una situación desesperada, donde la presión asistencial era muy fuerte. Todos se pusieron al servicio de un fin común.

En el caso de Alberto Lineros, por estar en Colombia donde los primeros casos se han producido más tarde que en Europa, este lapso les ha servido para prepararse mejor para lo que iba a llegar y organizarse en consecuencia.

Las dos enfermeras a las que hemos entrevistado: Gloria y Gemma han coincidido en recalcar la importancia del apoyo psicológico, tanto para los pacientes y sus familiares, como para los profesionales.

Y hablando del apoyo a los profesionales, todos nuestros entrevistados convinieron que esos aplausos que recibían cada tarde eran un subidón de energía y los animaban a seguir adelante, aunque al mismo tiempo casi todos han matizado su repuesta: algunos, como el doctor Tornero o Juan José Pérez Blanco consideran que esos aplausos no solo iban dedicados a los sanitarios, sino a todas las personas que con su trabajo han contribuido a ayudar a la sociedad a salir de esa situación: personal de limpieza y cocina, celadores, policías o taxistas son, entre otros, igualmente merecedores de la admiración pública.

Juan José y el doctor Heras, por su parte, han coincidido en señalar que, además de los aplausos, hubiera sido bonito que se propagaran los minutos de silencio por las vidas perdidas, porque debemos dejar un espacio para vivir las cosas negativas y es una forma de dignificar.

Gabriel Heras y Gemma Vía (impulsor y miembro del Proyecto HU-CI respectivamente) coincidieron en recalcar su temor a que el ragradecimiento de la sociedad deje paso al olvido. Ambos señalan la importancia de un reconocimiento a largo plazo, y de que la sociedad se ponga de su lado también cuando piden mejores medios, más plantilla y un mayor reconocimiento laboral.

Por último, uno de los puntos en los que nuestros optimistas han coincidido, es el protagonismo que las nuevas tecnologías han cobrado durante la pandemia.

Por un lado, han servido para paliar la soledad que sufrían los pacientes, acercándoles a sus familiares mediante videoconferencias y, por otra parte, han optimizado los recursos de la Sanidad Pública, especialmente en Atención Primaria, ya que ha impulsado la realización de teleconsultas.

Cuidar a los que cuidan. Ayudar a los que ayudan

Cuidar a los que cuidan. Ayudar a los que ayudan

Era el año 2015 y arrancaban los premios Hospital Optimista. En el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, un emocionado Gabriel Heras recibía el premio al mejor proyecto por su iniciativa, que también daba por aquel entonces sus primeros pasos en el Hospital Universitario  de Torrejón: el proyecto HU-CI
El premio incluía una dotación económica de 1.000 € que el ganador debía destinar a la organización sin fines lucrativos de su elección. La intención de Heras y su equipo era emplear este dinero para constituir la Asociación para la Investigación y Humanización de los Cuidados Intensivos…

Pero la realidad del momento se impuso…

Nepal acababa de sufrir un devastador terremoto esa misma semana de finales de abril. La destrucción que produjo y el déficit de recursos provocaron una crisis humanitaria que se tradujo en 9,5 millones de personas (un cuarto de la población de Nepal) con necesidad de asistencia humanitaria.  
Ante esta situación Gabriel Heras no lo dudó y cambió el destinatario del premio en metálico: decidió destinar la integridad del premio recibido a la campaña que Médicos sin Fronteras llevaba a cabo esos días en Nepal.  

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Han pasado cinco años y el Proyecto HU-CI ha seguido su andadura logrando que sus propuestas lleguen a casi todas las UCIs de España:

cada vez más unidades han flexibilizado sus horarios convirtiéndose en UCIs de puertas abiertas
ha mejorado la comunicación entre los profesionales y los pacientes y sus familias
han mejorado las infraestructuras
han mejorado los cuidados a los profesionales mediante programas de prevención y manejo del síndrome de desgaste profesional

se han materializado muchas otras de las medidas que proponía el Proyecto HU-CI, que se ha convertido en un referente internacional y ya cuenta con más de 100.000 profesionales convencidos de que la atención sanitaria ha de estar centrada en la dignidad de todos sus actores: pacientes, familias y profesionales. 

Aún queda mucho por hacer

Sin embargo, aún queda mucho por hacer en lo que respecta a la humanización de los cuidados. Por eso el doctor Gabriel Heras ha mantenido su empeño en que su proyecto se constituyera en fundación, y el pasado 3 de junio dio el primer paso solicitando el Certificado de Denominación para la Fundación HUCI al Ministerio de Justicia.  
Pero montar una fundación requiere un desembolso de dinero importante, por lo que el Proyecto HU-CI está llevando a cabo estos días una campaña de fundraising destinada a la creación de su fundación.  
En la conversación que mantuvimos con él el pasado 17 de junio, Gabriel Heras nos explicaba que los beneficios de la venta de su libro En primera línea, en el que relata su experiencia frente a la crisis de la COVID-19, también están destinados a este fin.  

Todos podemos ayudar


Con la pequeña aportación de cada uno de nosotros lograrán recaudar los fondos que les acercan a su objetivo. Todos podemos ayudar, aunque sea con un euro. Y desde la Fundación Hospital Optimista hemos querido añadir nuestro granito de arena colaborando con una donación de 1.000 €
Como el propio Gabriel Heras recordaba, esta cantidad es la que obtuvieron en 2015 cuando lograron el premio al mejor proyecto en la primera gala de los Premios Hospital Optimista y  que destinaron a la ayuda a Nepal en lugar de emplearlo para el crecimiento de su propio proyecto.  
De este modo, cinco años después, el premio tan merecido por el Proyecto HU-CI vuelve a ellos, que tan generosamente lo donaron en su día.  
Les deseamos toda la suerte que merecen en la continuación de su andadura. 

Gabriel Heras: «Con esta crisis hemos descubierto que España no tiene el mejor sistema sanitario del mundo, pero sí tiene a los mejores profesionales»

Gabriel Heras: «Con esta crisis hemos descubierto que España no tiene el mejor sistema sanitario del mundo, pero sí tiene a los mejores profesionales»

El pasado 17 de junio Florent Amion charló con Gabriel Heras, médico intensivista en el Hospital Universitario de Torrejón e impulsor del Proyecto HU-CI que nació hace seis años.

Con esta entrevista cerramos la serie de conversaciones de optimistas que han tenido como tema central la experiencia de los sanitarios frente a la COVID 19.

Gabriel Heras ha vivido en primera línea la progresión de la pandemia y la crisis sanitaria que ha generado. Este es, precisamente, el título del libro en el que recoge sus vivencias de estas semanas: “En primera línea”.

Este libro es un homenaje a la memoria histórica de lo vivido durante estos meses, pero también sirve para que la gente conozca como es una UCI por dentro y la necesidad de transformar el sistema hacia un modelo centrado en la humanidad:

Con presencia y participación de las familias, libertad del paciente, mejora de la comunicación, cuidado del cuidador. Que las UCI sean espacios centrados en las personas, en su dignidad, en preservar su intimidad, su comodidad, etc.

Seguir adelante en una situación desesperada

Durante la crisis, tuvieron que adaptar su forma de trabajar a una situación desesperada, donde la presión asistencial era brutal. Una de las peores facetas de esta situación era ver a la gente morir sola. Esto debería hacernos reflexionar hacia dónde queremos que vaya el sistema sanitario.

Pese a todo, la UCI del hospital de Torrejón, donde trabaja el doctor Heras, ha asegurado las medidas de prevención del contagio para que las familias pudieran despedirse mediante el uso de sistemas de protección individual. Ni el coronavirus ni ninguna enfermedad debería restar nuestra humanidad.

Los aplausos: el mejor momento del día

Gabriel Heras nos cuenta cómo el momento de los aplausos era para él, el mejor momento del día. Un rato para compartir una sonrisa con los vecinos de enfrente. Aunque cree que también debería haber habido un minuto de silencio cada día por las víctimas, porque debemos dejar un espacio para vivir las cosas negativas y es una forma de dignificar.

Considera que están muy bien los reconocimientos, pero que esto no es suficiente: los profesionales sanitarios se han dejado la vida literalmente y necesitan cambios. El proyecto HU-CI puso en marcha una iniciativa de atención psicológica para prevenir las secuelas de los profesionales sanitarios en 20 UCI de España, pero algunas Consejerías de Sanidad no les dejaron llevarlo a cabo. Cree que después de lo vivido con la COVID 19 habrá muchos profesionales sanitarios que van a dejar la profesión porque el sistema no los cuida.

Todos juntos arrimando el hombro

Pero él se queda con lo bueno. Todo el mundo arrimó el hombro: compañeros de otros servicios, personal de limpieza, gente de cocina, celadores… todo el hospital hizo piña para que las cosas salieran adelante. Los otorrinos o los anestesistas acudían a la UCI para ver en qué podían ayudar: “venga, escribimos historias clínicas como los residentes, o bien os ayudamos a dar la vuelta a los pacientes”.

Durante esos días vivieron una trampa psicológica. Ellos saben que, como todos, tienen derecho a enfermar, pero los sanitarios se resistían a hacerse la PCR porque sabían que les retendría todo un día en casa esperando el resultado de la prueba y eso era restar fuerzas al equipo; cuando ellos sentían que su lugar estaba en el hospital, trabajando por salvar a los enfermos.

Durante la última semana de marzo, del equipo de nueve médicos intensivistas, cayeron cinco (incluido el propio Gabriel Heras). Si no hubieran recibido el apoyo de otros servicios, hubiera sido imposible. Había una gran capacidad de reinventarse y de colaborar. Esa energía no se agota.

La gestión de la crisis

Gabriel Heras considera que la gestión de la crisis se ha hecho a golpe de improvisación, en la resolución de conflictos según iban surgiendo. Mientras que, en otros países con culturas colaborativas como Japón, Uruguay o Portugal, se ha puesto por encima de todo el bien común y se han tomado dos medidas enérgicas:

Contención y que la gente se quede en casa de verdad y detección masiva de casos: diagnosticar a los potenciales portadores asintomáticos que han ido perpetuando la pandemia. No parar el país cuando ya había 5800 casos infectados, sino mucho antes.

En palabras de Gabriel: no nos hemos dado cuenta de la magnitud del camión que nos iba a atropellar.  

No se puede culpar a los responsables, porque hace 5 meses nadie había oído hablar de esta enfermedad y estar prevenido contra algo que no existe es imposible, pero sí se les puede reprochar la falta de humildad, de reconocer su desconocimiento y escuchar a los expertos en diversos campos (economistas, científicos, gestores sociales, expertos en pandemias) y a los que están en primera línea para estudiar cuáles eran los pasos que se hubieran debido dar.

Debemos prevenir

Debemos tomar la lección de la prevención: debemos cuidarnos y llevar una vida sana para que las enfermedades no se ceben en nosotros. Hay que cuidarse y fomentar la medicina preventiva.

La otra lección que podemos extraer de estas semanas tan duras es la extraordinaria capacidad de superación de los trabajadores sanitarios ante la peor crisis sanitaria de la historia de España. Profesionales que han llevado a cabo una labor admirable pese a las carencias de un sistema que necesita cambios profundos para adaptarse a las realidades del siglo XXI.

En palabras de Heras:

Con esta crisis hemos descubierto que España no tiene el mejor sistema sanitario del mundo, pero sí tiene a los mejores profesionales

¿Qué es un entorno de trabajo saludable?

¿Qué es un entorno de trabajo saludable?

Bien entrados en el siglo XXI aún mueren dos millones de personas al año como resultado de accidentes, enfermedades o heridas relacionadas con el trabajo.

La cifra de accidentes de trabajo roza los 268 millones y hay 160 millones de nuevos casos de enfermedades ligadas al trabajo.  

El ocho por ciento de la tasa global de trastornos depresivos se relaciona con riesgos laborales. 

Esta impresionante tasa de mortalidad, coste económico y pérdidas derivadas de ambientes de trabajo no saludables representa un reto que no podía dejar indiferente a la Organización Mundial de la Salud

Salud en el entorno laboral: necesidad de un consenso 

En 2007 la Asamblea Mundial de la Salud, de la OMS, lanzó el plan global de acciones para la salud de los trabajadores. Su objetivo era impulsar la toma de medidas destinadas a mejorar los entornos laborales convirtiéndolos en entornos saludables

Este modelo que proponía la OMS y que finalmente vio la luz en 2010 pretendía proporcionar un marco teórico flexible que pudiera adaptarse a la realidad de diversos países, ambientes de trabajo y culturas. 

Para conseguirlo, la OMS revisó sistemáticamente en la literatura global tanto el concepto de ambiente de trabajo saludable, como las políticas y prácticas para la mejora de la salud en los ambientes de trabajo.  

En el desarrollo de este documento participación de 56 expertos de 22 países, oficinas regionales y representantes de los programas de la OMS relacionados al tema, un representante de la Organización Internacional del Trabajo, dos representantes internacionales de ONGs, y representantes de trabajadores y empleados.   

Pero… ¿Qué es un entorno de trabajo saludable? 

En las últimas décadas el concepto de lugar de trabajo saludable ha evolucionado desde un enfoque que se centraba casi exclusivamente en el ambiente físico; hasta ir incorporando hábitos de salud (estilos de vida), factores psicosociales (organización del trabajo y cultura de trabajo), el establecimiento de nexos con la comunidad y otros factores que pueden tener un profundo efecto en la salud del empleado.   

Hoy consideramos que una de las claves para un entorno de trabajo saludable es la introducción de intervenciones efectivas encaminadas a lograr un equilibrio entre la vida y el trabajo. Se trata de organizaciones que supeditan la salud y el bienestar de sus trabajadores a la manera en que estas operan para lograr sus objetivos estratégicos

Un entorno de trabajo saludable debe proporcionar un ambiente abierto de accesibilidad y aceptación para personas de diferente sustrato, origen, capacidades y habilidades. También debe asegurar que se minimicen o eliminen las disparidades entre grupos de trabajadores o las dificultades que afecten a grupos específicos. 

Un entorno de trabajo saludable es aquel en el que el concepto de salud del empleado va más allá de la ausencia de enfermedad. Se trata de organizaciones prósperas desde el punto de vista de su funcionamiento y de cómo consiguen sus objetivos: la salud de la empresa y la del empleado están estrechamente vinculadas. Un entorno de trabajo saludable no solo debe incluir protección a la salud, sino también promoción de la salud

Con todo esto, podemos decir que un entorno de trabajo saludable es aquel en el que los trabajadores y jefes colaboran en un proceso de mejora continua para promover y proteger la salud, seguridad y bienestar de los trabajadores y la sustentabilidad del ambiente de trabajo

Nuevos tiempos, nuevos retos 

En 2020, la COVID-19 viene a presentar un nuevo desafío para los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus organizaciones: combatir la pandemia al tiempo que se protegen todos los aspectos de la seguridad y la salud en el trabajo.  

Además, más allá de la crisis inmediata, existe la preocupación de reanudar la actividad de manera que se mantengan los progresos realizados en la supresión de la transmisión. 

Mientras dure la amenaza, toda la población está sometida a niveles de estrés elevados que pueden tener efectos graves en la salud mental, especialmente en los casos en que se impone el aislamiento obligatorio en el hogar. Los trabajadores pueden verse afectados por los peligros psicosociales derivados de la incertidumbre presente y futura de la situación laboral o de los cambios en los procesos y disposiciones laborales. 

En algunos sectores, especialmente aquellos relacionados con la sanidad y trabajadores de servicios esenciales, la carga de trabajo se ha visto incrementada al tiempo que aumentaba el estrés ligado a la situación que están viviendo. 

Estas circunstancias hacen más necesaria que nunca la aplicación de medidas en materia de seguridad y salud en el trabajo para prevenir y reducir los riesgos psicosociales y promover la salud mental y el bienestar, además de prevenir el riesgo de consecuencias a largo plazo en el bienestar de los trabajadores. 

Alberto Lineros: “Para poder cuidar a los demás, tenemos que aprender a cuidarnos nosotros”

Alberto Lineros: “Para poder cuidar a los demás, tenemos que aprender a cuidarnos nosotros”

En esta nueva conversación de optimistas Florent Amion conversa con Alberto Lineros Montañez, Jefe Nacional de Urgencias en Clínicas Colsanitas sobre la situación provocada por la COVID – 19 en Colombia y como ha gestionado esta situación desde el punto de vista personal y profesional.

Alberto Lineros es padre de dos hijos y desde hace 30 años está dedicado a la medicina, en especial en los servicios de urgencias en los que participó desde sus primeros años. Con el tiempo se especializó en medicina familiar, algo poco común en Colombia en ese momento.

En lo personal, le encanta compartir momentos y jugar con sus hijos, algo muy importante durante esta pandemia que en sus palabras ha sido una “experiencia bonita poder pasar más tiempo con la familia a pesar de la situación sanitaria.”



La situación en Colombia

Según nos explica Alberto, a mediados de marzo en Colombia se inicio el periodo de confinamiento total y unas semanas más tarde se inició la desescalada, Alberto considera que “la situación es dura pero no tan importante como en España o Italia”.

A su modo de ver en Colombia tuvieron una ventaja: “Hemos aprendido de las situaciones vividas en otros países” la pandemia llegó unas semanas mas tarde y eso nos posibilitó poder preparnos mejor“.

A nivel sanitario según indica Alberto, desde los meses de diciembre y enero el sistema sanitario se preparó convenientemente, por lo que en los momentos de pico de contagios, que esperan se produzca en los meses de junio y julio, podrán estar preparados.

Un cambio social y cultural

Para Alberto la situación ha supuesto un cambio social y cultural importante, “ahora tenemos una nueva forma de tratarnos.” Hoy en día estamos aprendiendo a tener una vida social diferente por ejemplo: “Esta situación nos está enseñando que no es necesario el contacto físico para realizar muestras de afecto, estamos aprendiendo a sonreír con los ojos” debido al uso de mascarillas.

Y es que esta crisis, según indica durante la entrevista Florent Amión “nos ha liberado de muchas trabas mentales, ha simplificado el contacto y la conversación a través de herramientas tecnológicas cuando antes todo era más estricto”.

Cambios a nivel profesional

Alberto, como Jefe de urgencias en las clínicas Colsanitas se encarga de coordinar los servicios de urgencias en 7 Clínicas por todo el país, un total de 1000 personas trabajan es estos servicios de urgencias.

Para Alberto: “Esta situación ha provocado que nos unamos todos”.A nivel de todas las Clínicas del grupo, hemos aumentado considerablemente el numero de teleconsultas y hemos aprendido a gestionar de esta manera gran parte de la atención primaria“.

Liderazgo y comunicación

Alberto aplica una máxima en su gestión “Lo peor de una emergencia es no está preparado” de esta manera insistió mucho durante los primeros meses en prepararse, informarse sobre covid, “así cuando desde el gobierno le pidieron planes de contingencia, ellos ya los teníamos preparados”.

También ha aprendido que la gente realmente está muy comprometida con su trabajo, “todos se volcaron con su labor, siendo creativos y proactivos. He aprendido que tengo un gran equipo.”

Además, compartir el conocimiento entre clínicas les ha servido a poder atajar los problemas derivados de la atención de una manera adecuada.

En cuanto a la comunicación, Alberto señala que “la comunicación con los equipos debe centrarse en lo que se debe hacer y no en lo que no se debe hacer, utilizar el lenguaje de manera positiva hace que los equipos funcionen mejor, ofrecer un para que es muy importante.”

La salud psicosocial

Desde el punto de vista de Alberto: “Los profesionales sanitarios están sintiendo miedo, miedo a contagiarse y a también contagiar el virus a otras personas o familiares.” Para esto, según Alberto es necesario que “los profesionales puedan expresar ese miedo”, poder conversar con sus compañeros y superiores sobre estos temores es muy importante.

En cuanto a la ayuda psicológica, se planteó un programa de ayuda, no solo al personal sanitario, sino también al resto de personal de la organización. “Esta ayuda a sido a dos niveles, dentro de cada clínica y también a nivel de la organización, esta ayuda también se ha realizado de manera presencial y de manera telemática con el personal. La idea es que puedan expresar sus miedos, dudas e identificar problemas más serios.”

También se están realizando actividades, a través de vídeos de promoción y ayuda a la meditación, similares a los que estamos realizando desde la fundación hospital optimista.

En definitiva, se ha formado un grupo de atención mental, no reactivo, sino preventivo. En palabras de Florent Amión, esto es muy importe, ya que esta atención preventiva permite actuar sobre la salud psicosocial de estos profesionales antes de que se vean expuestos a situaciones de estrés.

El agradecimiento de la sociedad

En Colombia también se están realizando muestras de agradecimiento por parte de la población, como aplausos desde zonas residenciales. Estas muestras de agradecimiento son importantes según Alberto: “Hace que nos sintamos muy comprometidos, nos hace sentir importantes y nos ayuda a afrontar esta situación”.

El mensaje positivo

Para poder cuidar a los demás, tenemos que aprender a cuidarnos nosotros

“No somos héroes ni heroínas, somos profesionales que queremos herramientas para hacer bien nuestro trabajo”

“No somos héroes ni heroínas, somos profesionales que queremos herramientas para hacer bien nuestro trabajo”

En anteriores conversaciones de optimistas hemos abordado la situación provocada por la COVID-19 con profesionales sanitarios mas enfocados en la gestión sanitaria. En esta ocasión hablamos con una enfermera de vocación que lleva 23 años dedicada al cuidado de los demás. Gemma Vía Clavero es Enfermera de UCI en el Hospital Universitario de Bellvitge, en lo personal le encanta viajar y además de ser docente colabora con el Proyecto HUCI.

Las experiencias personales

Las situaciones de crisis como la vivida durante estos meses generan experiencias nunca antes vividas por estos profesionales. Para Gemma, la experiencia ha sido intensa: “Ahora podemos repasar todo lo que hemo vivido durante estos días. Nunca hubiera creído que en 30 días la UCI de nuestro Hospital se llenaría de pacientes graves.”

También recuerda la escasez de material durante las primeras semanas: “Durante esos días todo se precipitó”. En cuanto a las emociones vividas Gemma nos cuenta que han pasado por “todos los estados de ánimo: Incertidumbre al principio, luego miedo al contagio y a contagiar a las familias, impotencia por la falta de test, al final rabia y aceptación.” Lo fundamental para superar esta situación, ha sido la “unión del grupo” afirma Gemma.

Los cambios a nivel personal

Que estas experiencias cambian a las personas cambian a las personas, es un hecho, desde su visión como enfermera de UCI, “esta experiencia nos cambia a todos los niveles, a nivel personal nadie sabe cómo va a responder y el cambio se produce al conocerte mejor, esta experiencia es de autoconocimiento.”

Es verdad que la enfermería es una de esas profesiones vocacionales “las enfermeras somos de una pasta especial y ahora valoramos esas pequeñas cosas: abrazos, sonrisas, etc”

La importancia del acompañamiento

Si esta crisis ha provocado cambios a nivel personal, también los ha provocado a nivel profesional. La soledad de los pacientes infectados provocó una reacción en el servicio, ofreciendo videollamadas para que los pacientes pudieran estar acompañados por sus familiares. “Hemos aprendido lo importante que es la compañía para los pacientes, nos ha afectado mucho ver su soledad.” No solo para los pacientes, según Gemma: “Minimizar esa soledad ha sido una experiencia muy bonita” también para los profesionales sanitarios.

Otro cambio importante según Gemma se ha producido en las relaciones entre los miembros del equipo, han tomado consciencia de lo importante que es poder comunicarse entre ellos: “Antes no valorábamos lo importante que es escucharse, con todos los equipos de protección y el aislamiento no podíamos escucharnos entre nosotros”. Esto ha producido una pequeña innovación, ya que han comenzado a utilizar “walkie talkies” para poder comunicarse entre compañeros.

Herramientas contra el cansancio emocional

Un aspecto fundamental que va a afectar a los profesionales sanitarios es el del cansancio emocional, los niveles de estrés mantenidos durante estos meses pueden provocar secuelas en estos profesionales. “Desde el principio vimos que íbamos a necesitar ayuda, el servicio de salud mental y el de gestión del talento de nuestro hospital nos aportó ayuda a todos los profesionales.”

Este cansancio emocional, es si cabe más acuciante en los profesionales que trabajan en las unidades de cuidados intensivos. De ahí la importancia de las medidas de prevención y control de que puedan tomarse desde el hospital. “En la uci pasamos de 68 a 140 camas en menos de dos semanas, esto nos llevó a pedir ayuda específica para la nosotros a través del proyecto de intervención psicológica del proyecto HUCI”.  La experiencia de contar con esta ayuda a sido muy positiva: “Pudimos contar con 3 psicólogas expertas en gestión de crisis y emergencias“ y les está ayudando a conocer y gestionar mejor todas las emociones vividas y también a poder agradecerse entre compañeros el apoyo prestado.

El valor del trabajo en equipo

Gemma pone en valor la transformación del hospital y el concepto de trabajo en equipo: “En el hospital, todo el mundo se ha volcado con la situación, en especial toda la parte de servicios generales y de mantenimiento”. La situación en palabras de Gemma: “Ha transformado el hospital”, prácticamente todas las plantas se han dedicado al control de la crisis y “todos hemos tenido que trabajar en equipo arrimar el hombro todos hemos trabajado por un único objetivo.”

El apoyo del equipo y la comunicación es lo más valorado por Gemma: “Entre nosotros ha sido lo más importante, han desaparecido las jerarquías y se ha puesto al paciente en el centro de la atención”. Gemma destaca además la presencia de los fisioterapeutas, que han podido ayudar a los pacientes durante el proceso de ingreso.

El agradecimiento de la sociedad

Para Gemma, esta crisis ha dado visibilidad al trabajo de las UCIS “los aplausos eran un subidón, realmente te emocionabas ya que se reconoce tu trabajo, pero también por otra parte te cargaba con una gran responsabilidad”.

El apoyo a los profesionales sanitario y a la sanidad es fundamental: “Ahora no da miedo que se olviden de nosotros, necesitamos de la sociedad que se pongan de nuestro lado también cuando pedimos mejores medios, más plantilla y un mejor reconocimiento laboral.”

Gemma reivindica la profesionalidad del personal sanitario: “No somos héroes ni heroínas, somos profesionales que queremos herramientas para hacer bien nuestro trabajo” y es que según Gemma esto debe continuar: “Nos gusta que nos aplaudan, pero también necesitamos el apoyo de la sociedad”.

Un mensaje optimista

“Incluso en momentos de incertidumbre y miedo, no olvidemos nunca el valor que tienen las pequeñas cosas”. “Nunca debemos olvidar el valor añadido que aportan estos pequeños gestos”

Dr. Carlos Tornero: “Ahora tenemos que reforzar el sistema de salud, todos somos responsables.”

Dr. Carlos Tornero: “Ahora tenemos que reforzar el sistema de salud, todos somos responsables.”

¿Cómo han vivido los profesionales sanitarios esta crisis provocada por la enfermedad COVID- 19?.  Este es el objetivo de estas conversaciones de optimistas que estamos realizando desde la Fundación Hospital Optimista.

En estas charlas con los profesionales sanitarios nos interesa, además de conocer la incidencia de la pandemia en los aspectos profesionales, como ha influido esta en la parte personal.

En esta nueva conversación de optimistas conversamos con el Dr. Carlos Tornero, Jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Clinic Universitari de Valencia.  

Para el Dr. Carlos Tornero, en este momento se está recobrando la normalidad, al igual que en el comienzo de la pandemia se prepararon adecuadamente ya están preparando la desescalada. “Quién nos iba a decir que un virus iba a alterar tanto nuestra forma de vida.”

Para Carlos, la flexibilidad en la forma de actuar y la capacidad de adaptación han sido positivas en el control de la enfermedad. “En un tiempo récord se ampliaron plazas de hospitalización y nos adaptamos a la nueva situación.”

Los cambios provocados por COVID-19

Según el jefe del servicio de Anestesiología del Hospital Clinic Universitari de Valencia, la forma de trabajar ha cambiado completamente y la flexibilidad de las personas que trabajan en el hospital les ha ayudado a conseguir atajar la situación. Pone como ejemplo la programación quirúrgica, esta, ya no se planifica a varias semanas, sino a 4-5 días.

Desde su punto de vista esto les ayudará a mejorar aspectos de la atención, como por ejemplo, en la unidad del dolor donde están atendiendo a todos los pacientes por vía telemática. “Deberíamos aprovechar para evitar la masificación de los hospitales.”

Las herramientas para la crisis

Para el Dr. Carlos Tornero, hace unos meses faltó previsión, pero cree que tenemos que centrarnos en cómo mejorar. “Hoy en día tenemos los medios necesarios para trabajar con seguridad, tenemos que aprovechar esta situación para aprender y evitar la improvisación.”

En cuanto a la seguridad del entorno hospitalario para los pacientes y profesionales, cree que los protocolos que se han establecido a nivel hospitalario se podrán utilizar en un futuro. De esta forma pueden asegurar que tanto el hospital, como las consultas externas son entornos seguros, “siempre y cuando cumplamos con las medias que nos recomiendan. De nosotros depende que la situación mejore.”

Sobre las visitas hospitalarias, cree que “podemos ir con seguridad al hospital, pero hay que apostar por reducir las visitas médicas presenciales, además de reducir los riesgos, es un ahorro para todos”. “Ahora tenemos que reforzar el sistema de salud, todos somos responsables.”

Para el doctor, es importante potenciar otras vías en la atención y utilizar los recursos sanitarios adecuadamente.

La gestión del equipo

La gestión y el liderazgo en estas situaciones de crisis es de vital importancia, Carlos lo tuvo claro desde el primer momento, “Lo más importante es la transparencia, trasladar la información a diario es fundamental.” También empatizar con la situación de los profesionales. En resumen, dirección clara, empatía con todos los compañeros y transparencia en la información.

El valor del trabajo en equipo

Para el Dr. Carlos Tornero la responsabilidad de los profesionales sanitarios ha sido generalizada, “he visto una gran responsabilidad de la gran mayoría de los profesionales, muchos que han venido de forma voluntaria a ayudar en todo lo posible.”

El agradecimiento

En opinión del Dr Carlos Tornero: “A todos nos gustan más los aplausos que las caceroladas, pero el aplauso no solo iba para el personal sanitario, también iba para los policías, taxistas, etc…”

Es importante dar reconocimiento a toda esa gente que ha colaborado para que durante estos dos meses hayamos tenido una “cierta normalidad” a pesar de estar en confinamiento. A todos nos gusta que nos reconozcan, ese aplauso es sin duda es generalizado.

También recalca que además de los agradecimientos, “tenemos que ser responsables y respetuosos en nuestro comportamiento, todos tenemos que utilizar los recursos sanitarios de forma racional y cumplir las normas.”

 La frase positiva

“Aprovechemos la situación y miremos hacia el futuro, seguro que lo vamos a conseguir.”

Como gestor, lo único que puedes hacer, es ayudar a que los profesionales trabajen lo mejor posible

Como gestor, lo único que puedes hacer, es ayudar a que los profesionales trabajen lo mejor posible

El pasado jueves 7 de mayo pudimos escuchar las impresiones de uno de los profesionales sanitarios que ha saltado a la palestra durante la crisis provocada por COVID-19, desde Fundación hospital optimista hablamos con Juan José Pérez Blanco, Director General en Hospital Majadahonda, S.A. y actualmente Director de Operaciones del Hospital COVID-19 IFEMA.

 

 

Un ingeniero especializado en la gestión sanitaria

El actual Director de Operaciones del Hospital COVID-19 IFEMA es ingeniero industrial de formación y desde esa labor entró en contacto con el mundo hospitalario. El salto de la parte industrial a la gestión hospitalaria le llegó una vez comenzó su trabajo en el Hospital La Paz, en ese momento le asignan toda la parte de gestión de servicios generales, comienza aquí una carrera ligada a la gestión y a la gerencia de servicios sanitarios.

En lo personal Juan José es un gran aficionado al rock y a la guitarra y nos destaca lo mucho que echa de menos a sus hijos, a los que llevó a su Orense natal para poder dedicarse en exclusiva a la preparación del hospital en IFEMA.

El Hospital COVID-19 IFEMA

La petición de participar en el montaje del nuevo hospital le llega estando en el Hospital Puerta de Hierro, en ese momento ya se estaban preparando el centro para afrontar la crisis, habilitando una zona de archivos para reforzar la uci del hospital.

El día 20 de marzo recibe la llamada de Yolanda Torres, Directora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid con la que ya coincidió en la gestión de la crisis del Ébola. Unos días más tarde le llegó la confirmación por parte del Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Desde su punto de vista, cualquier otro profesional podría haber organizado la nueva instalación, eso sí, pone en valor el gran trabajo que se ha realizado en hospitales como La Paz, 12 de Octubre o Gregorio Marañón, que han duplicado sus plazas de UCI con infraestructuras muy antiguas. Desde su punto de vista, “lo que han hecho en esos hospitales es mas complicado que el montaje del hospital de IFEMA”.

Cambios a nivel personal

En cuanto a sus sensaciones, Juan José nos explica que en el momento en que le encargaron el proyecto, sintió una sensación de alivio. Alivio por la posibilidad de poder ayudar desde la gestión en el control de esta crisis. En lo personal no cree haber cambiado mucho, pero si la imagen tiene claro que ha cambiado la imagen que el resto de personas tienen de él.

Se queda con aspectos como la profesionalidad de todos los integrantes del proyecto, las sensaciones de los primeros días hasta qué todo estuvo funcionando. Recuerda las primeras altas a pacientes y el ambiente positivo que hubo entre todas las personas que participaron.

La gestión de la crisis

A nivel de gestión, el problema ha sido el desabastecimiento y los cambios de protocolos, también derivado del conocimiento mas profundo que se tenia del virus, conforme pasaban los días se pasó de unos protocolos de protección muy elevados, a ir relajándolos poco a poco.

En cuanto a la gestión de la crisis sanitaria por parte de las administraciones sanitarias, Juan José cree que “alguien no ha dado bien el mensaje o no se recibió bien”, la OMS no se mostró lo suficientemente firme y se muestra muy decepcionado con la unión europea de la que ha detectado falta de solidaridad

En España Juan José cree que es necesario aprender de la crisis, “esta situación ha servido para ver las costuras del sistema sanitario y de la gestión política, debemos aprender para mejorar”. Es muy importante en estas situaciones tener competencias y estar entrenando en la gestión de este tipo de situaciones.

Cree que en muchos aspectos estaremos mejor preparados en caso de rebrote de la enfermedad. No le preocupa a nivel técnico, cree que estamos preparados. A Juan José le preocupa el cansancio psicológico, como esta crisis afectará a nivel psicológico a los profesionales sanitarios.

La gestión de los equipos humanos

En opinión de Juan José los profesionales sanitarios son profesionales de vocación, siempre van a estar aportando su trabajo y dedicación, pero Juan José quiere romper también una lanza por esos otros trabajadores de los hospitales, como el personal de limpieza y celadores, etc. que aun no teniendo esa vocación han realizado trabajo excepcional, siempre al pie del cañón.

Ante esto, “por tu parte como gestor, lo único que puedes hacer es ayudar para que los profesionales trabajen lo mejor posible, darles toda la información y poner en valor todo lo que hacen.”

En definitiva, comunicación, empatía y servicio a los profesionales que están en primera línea.

Los aprendizajes durante la crisis 

Cómo experiencia profesional, Juan José se lleva los altos niveles de profesionalidad y trabajo en equipo que ha visto durante la crisis. Para el fue impresionante como todo el personal dedicado a la ejecución del hospital, pese a no conocerse de antemano ni haber trabajado juntos, tubo un comportamiento excepcional. El trabajo en equipo fue excelente. Para el, ver a todos esos profesionales y trabajar con ellos fue un orgullo. Todo el mundo colaboró para realizar el trabajo lo mejor y lo antes posible.

Sobre los aplausos

Todas las acciones que engrandecen la unión de la gente le parecen positivos, en lo personal también quiere recordar los minutos de silencio que se dedican a los compañeros que han fallecido durante la crisis.

El mensaje positivo

A Juan José le impactó el gran ambiente que se vivió el hospital, cómo no podian venir familiares, unos pacientes hicieron de familiares de los otros, un ambiente extraodinario entre pacientes y todo el personal dedicado a su cuidado.

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